25 de noviembre de 2017
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Buenos Humos

Buenos Humos

PEDRO A. LÓPEZ GAYARRE

El mejor y el peor Bono. Calvo o con melena

En estos días en los que el “procés” lo contamina todo ha aparecido el mejor perfil político de José Bono: el patriota, el defensor de la Constitución y alineado sin ninguna duda con el Gobierno de la nación en la aplicación del Estado de Derecho… algo que no es casual, porque desde que dejó la primera línea política, cada vez que ha  surgido un verdadero problema de Estado ha sabido estar a la altura de las circunstancias por encima de sectarismos y visiones estrechas de partido. Es el mejor Bono que hace olvidar al político de regate corto que movía influencias en los despachos, manejaba los medios de comunicación a su antojo y cuya larga mano llegaba a todas partes. También al promotor de cenas, tal Roures, que han metido el enemigo en casa.   

Leo estos días los diarios de Ignacio Carrión, el que fuera periodista de El País fallecido el año pasado y que desde los años sesenta llevó un diario del que publicaría, según confesión propia, apenas un quince por ciento. En su primera parte, bajo el título “La hierba crece despacio” que abarcaba entre los años 1961 y 2001, no dejaba títera con cabeza; en la entrega de los años 2001 al 2005, titulada “Molestia aparte”, cuenta como una serie de reportajes realizados para El País, titulada “Viajero en Antipatilandia.” Fue suspendida por orden directa de Polanco debido a las presiones del entonces alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell, y de José Bono por la publicación en agosto del titulado “La incursión manchega”:

 “…No  entiendo nada… a menos que Polanco tenga intereses políticos, personales o empresariales en Albacete. Vienen las elecciones. Anuncios de prensa. Y José Bono: un gigante manchego…” (Pág. 72, 20 de agosto de 2002).

“Hoy en El País un amplio publirreportaje de Albacete, algo que explica no tanto el motivo de la suspensión de Antipatilandia como el resultado de la misma” (Página 80, 22 de septiembre de 2002). Y a continuación reproduce la carta “indignada” de 19 de agosto de Pérez Castell.

“Telefonea Paco Basterra… ¿Por qué escribes tan poco en El País?”.

"Le explico lo que ocurrió con la crónica de Albacete. '¿Una presión de Bono?'. 'Yo que sé'–contesto-. Pero no me fío ni un pelo de los políticos charlatanes y además calvos”. Entonces Basterra calla. Es prudente” (Página, 99. 3 de septiembre de 2002).

Como se ve el mejor Bono. Eso sí, hoy como ayer, charlatán pero con melena.  

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