Buenos Humos

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Pedro A. López Gayarre

Mario Herrera o la culpa fue del chachachá

Hace casi un mes que el coche de Mario Herrera apareció la mañana de año nuevo abandonado y estampado contra un árbol en una carretera secundaria de La Rioja. El ciudarrealeño Mario Herrera, para el que a estas alturas no lo sepa, era hasta anteayer el director general de Participación Ciudadana y Derechos Humanos de La Rioja; o lo que es lo mismo, uno de los flecos de la cuota resultante de la parte contratante de la segunda parte de Podemos en el gobierno de aquella región. "Un descuido cuando llevaba al hospital a un amigo que se había accidentado", alegó a la mañana siguiente para justificar una presencia en la carretera que se saltaba el toque de queda vigente en aquellos días. Luego, nunca apareció el presunto amigo accidentado, el parte del hospital, ni una explicación coherente para el abandono en la vía pública del vehículo sin haber tomado las mínimas precauciones de su señalización para avisar a otros conductores. Nada. No había nada que explicar porque desde el primer momento se vio que el mundo mundial se confabulaba contra él por el hecho de realizar una tarea humanitaria sacrificando la cena de Nochevieja.

Y en esa conspiración contra el inocente Mario Herrera estaban los que sugerían que si el señor director general de Participación Ciudadana y Derechos Humanos se había estampanado contra un árbol y no había llamado ni siquiera a una grúa, era simplemente porque sabía que en cuanto apareciera por allí un agente de la autoridad lo primero que haría sería solicitarle que soplara en el alcoholímetro y hacerle a continuación un test de sustancias estupefacientes. Gente mal pensada y que no entiende nunca a aquellos que se sacrifican por el prójimo y tienen la desgracia de pagar un alto precio por sus ideales, ya digo. La Guardia Civil se ha limitado a realizar una denuncia por descuido en la conducción y abandono de vehículo en la vía sin señalización. Que se sepa no hay ninguna denuncia por un herido desaparecido misteriosamente aquella noche en una carretera de La Rioja.

Hace apenas dos días, el samaritano Mario Herrera ha dimitido de su cargo después de afirmar que su caso era un fracaso de la democracia y le ha echado la culpa al fascismo que le acosa en las redes sociales y no le deja  vivir…

A todo esto, ni los socios de gobierno en La Rioja de Podemos, ni su mismo partido, han dicho prácticamente esta boca es mía para defender de una manera coherente a su desventurado compañero. Silencio sonoro y elocuente. La culpa la tiene el fascismo que le acosa como a su vicepresidente Pablo. Una víctima del deber y la caridad y un mártir más. La culpa fue del chachachá. Nos hacemos mayores y no entendemos a estos héroes que venían a salvarnos. 

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