17 de octubre de 2019
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Capilla Sixtina

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Jesús FUENTES

Socialistas de corazón

Los militantes de los partidos, como sus propias organizaciones, suelen padecer problemas de identidad. No quieren ser lo que dicen ser los partidos en los que militan. El fenómeno ha sido habitual en la izquierda. Una parte de sus militantes quieren parecer o ser más de izquierdas o más de derechas  que  las direcciones de los partidos en los que se encuadran. Aunque ahora el síndrome también parece  afectar a la derecha, en la que tampoco se sabe lo que quieren ser. Como consecuencia de esa contradicción entre el ser y  el parecer, cuando ante la sede del PSOE un grupo de personas coreaba, para celebrar la victoria, “sí se puede”, “sí se puede,” era inevitable  pensar  que quienes  gritaban se habían equivocado de lugar, pues  el eslogan pertenecía a un partido competidor en la izquierda, que permanentemente ha estado planteando suplantar al PSOE. Recuerden  la negativa a facilitar un Gobierno del PSOE, en horas bajas, como consecuencia de la estrategia de un “sorpasso” anhelado.

También era posible pensar que,  si los que coreaban “sí se puede” eran militantes del PSOE, debieran revisar cómo y de dónde obtienen sus ideas y sus planteamientos. ¿Dónde aprenden los principios ideológicos del socialismo democrático? ¿Qué leen, qué escuchan, qué ven? ¿Cómo construyen sus opiniones políticas? ¿Quién puede decir sin demagogias pre-utopicas en qué consisten las políticas de izquierdas hoy? Desde luego, al Sr. Iglesias le hicieron el favor de su vida. Ya no tenía qué explicar las razones de una derrota estrepitosa. Ahora se trataba de  establecer el “marco de referencia” de lo que debía ser un Gobierno de izquierdas. Publicaría sus planteamientos días más tarde en un diario de tirada nacional. En el texto se muestra una gran desconfianza hacia los dirigentes del PSOE, que no hacia los militantes. Es la  colisión histórica que se repite desde la escisión de la Internacional: los afiliados del PSOE suelen ser son más de izquierdas que sus dirigentes. Se pasa por alto cómo se produce tal mutación, cuando son los militantes quienes  eligen a los dirigentes. Una vez elegidos en  Congresos, ¿se vuelven dudosos ideológicamente?

En Castilla-La Mancha, Podemos  ensayó un modelo de campaña que llamaba a “los socialistas de corazón” para que no votaran al candidato que el PSOE presentaba en la región, Sr. García Page. La actuación incolora de Podemos en el Gobierno de la Región, más el error evidente de la campaña, le  han dejado fuera del Parlamento regional. ¿Cómo explicar la llamada a los “socialistas de corazón”, si no es sobre la base de una apreciación puramente esencialista, alentada por los gritos de las personas reunidas ante la sede de la calle Ferraz?  

El Sr. Iglesias y su maltrecha organización se presentan como los “guardianes” de las esencias de la izquierda. Se reproduce el arcaico esquema enfrentado entre comunistas y socialistas. Al PSOE se le describe como históricamente dudoso, con inclinaciones derechistas. Sobre esa dualidad se asentó la estrategia de campaña de Castilla-La Mancha. Los socialistas de corazón, y los que no lo son tanto, sin embargo, votaron al PSOE. Parece evidente que el Sr. Iglesias necesita ocupar poder para mantener los restos de un montaje que se derrumba. Por su parte, los militantes del PSOE deben saber qué izquierda quieren ser. Si la que pierde o la que gana; la que no gobierna o la que gobierna. Y eso también se relaciona con las políticas de pactos que se vayan a perfilar.  Con independencia de los pactos, los militantes de los partidos deberían tener asentadas sus creencias y su ideas. La cuestión es donde  se enseñan  los principios y valores del partido al que alguien se afilia.

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