18 de septiembre de 2019
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Capilla Sixtina

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JESÚS FUENTES

Non grata

Declarar  a  una persona “non grata”, se adscribe  al pensamiento autoritario  antes que al discurso de una democracia plural. Esa enunciación reduccionista ha llegado a las Cortes de Castilla-La Mancha como  iniciativa de debate político. Condenar a alguien, tras el monólogo solipsista de cada partido, sería lo más parecido a un ejercicio de onanismo parlamentario. Podemos ha presentado una propuesta de declaración de persona “non grata” a la ex presidenta Cospedal en el Parlamento Regional y ha anunciado que trasladará la iniciativa a los municipios. Según un texto, publicado por el secretario general de Podemos de Castilla-la Mancha, es una obligación declarar a la Sra. Cospedal, ex presidenta regional, persona “non grata”. Se afirma que “Cospedal nos desprecia; desprecia a esta tierra y a su gentes, y por tanto no se merece nuestro respeto ni el respeto de las instituciones democráticas de nuestra región.” Así.

Uno sospecha que el debate que se propone en  el Parlamento o en  cualquier Ayuntamiento no deja de ser una gilipollez máxima. ¿Sobre qué base se organiza el debate? ¿Sobre lo publicado por los medios de comunicación? ¿Aportaría luz y resoluciones efectivas  para combatir la corrupción que asfixia a la política y a la economía española en los ámbitos nacionales o territoriales? Todo parece indicar que estamos ante una propuesta  excluyente y oportunista, como fórmula  de exorcizar a la derecha que ha representado durante un tiempo concreto la Sra. Cospedal. ¿Elevaría el debate  los niveles intelectuales y dialécticos del Parlamento Regional  o serviría para degradarle un poco más?   

Con la Sra. Cospedal y sus derivas políticas se puede estar de acuerdo o en desacuerdo radical. En eso consiste la democracia. Se pueden rechazar sus actuaciones y criticar sus nefastas políticas públicas en una Comunidad Autónoma con históricos déficits de todo orden. Va de pluralidad. Pero condenar, sin otros datos que los publicados en los medios de comunicación o en las meras y subjetivas apreciaciones personales, nada tiene que ver con la democracia, ni con la pluralidad, ni con ideología, ni con los errores de gestión. Suena  a monomanía inquisitorial. Y desde luego, no guarda ninguna relación con la Política, que se fundamenta en el dialogo permanente,  en el acuerdo y el pacto, incluso con el adversario más recalcitrante. La iniciativa destila el fuerte tufo simplista que está dividiendo a las sociedades entre los que coinciden con la verdad, que yo detento en exclusiva –gente grata–, o quienes discrepan de esa verdad, personas “non gratas”. Contra el fundamentalismo de las ideologías, se inventó el concepto de tolerancia.  En teoría política: democracia frente a  tiranía.

 Es probable  que la iniciativa de Podemos  se haya presentado para trasmitir el mensaje puramente testimonial de que se es más de izquierdas, más radical que todos cuantos se opongan a tan totalitaria ocurrencia. Un dislate, porque el cuento es muy difícil de tragar, salvo para los muy fanáticos.  Aunque también pudiera ser táctica para aparecer en los medios de comunicación. Últimamente, ser noticia es más importante que la gestión política o los programas de gobierno. Se trata de parecer, no de hacer; de distraer, no de gestionar; de ruido, no de acciones transformadoras; de declaraciones, no de hechos.  Aunque lo que revela de verdad la iniciativa son carencias esenciales sobre el papel de la oposición, del Parlamento regional o de los Ayuntamientos. O, en el presente caso, el papel que se debe desempeñar como socio del gobierno. Aunque, con alguna sombra innecesaria, la iniciativa no prosperó en el Parlamento Regional. Nos libramos de que se embadurnara la institución con esa mezcla  de serrín y estiércol que  a algunos les atrae más que la responsabilidad y otras monsergas democráticas.

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