Capilla Sixtina

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Jesús Fuentes

Informe Alston

En el año 2008 comenzaba una guerra. Vino otra Gran Recesión. Y con ella llegaba la derecha al poder, con un presidente, Rajoy, aparentemente inofensivo. Tenían licencia para todo. Y al derribo se pusieron con el silencio cómplice de unos y la desorientación de la izquierda. Se discutía entonces entre “transversalidad” o lucha de clases. Una inutilidad. España era el escenario de una guerra en la que las batallas las ganarían, como siempre, los de siempre, ante la incomparecencia de la izquierda y la angustia de los ciudadanos. “La última década ha favorecido a los ricos y a las empresas que pagan menos impuestos”, ha afirmado rotundo un Consultor de la ONU, tras un recorrido por España. En estos mismos años las clases medias y desfavorecidas padecieron recortes de los que, tal vez, sea imposible recuperarse. Pero, ¿quién es el Consultor de la ONU que dice esas cosas y cuyo Informe se ningunea como se callan las verdades molestas?

Se llama Philips Alston, es australiano, e ignoramos si será un bolchevique desestructurado, un comunista recalcitrante, un chavista o un castrista. Aunque lo probable es que sea un profesor liberal de una Universidad de Estado Unidos que ha descubierto en España una realidad insultante para el nivel económico del país. Según el Informe, nuestros problemas residen en la falta de ayudas sociales; en las miserables condiciones de los trabajadores inmigrantes; en la precariedad laboral; en la polarización entre quienes disponen de contratos fijos de trabajo y quienes no; en los altos índices de desempleo, sobre todo en jóvenes y mujeres; en el elevado fracaso escolar (el mayor de la UE); en una burocracia del siglo XIX, con peticiones de infinitos documentos y con un retraso en la toma de decisiones desalentador. Añadamos la crisis de la vivienda y costes energéticos. Delictivo debiera ser la venta de viviendas de protección o sociales por los Ayuntamientos a fondos de inversión. Un juez ha absuelto a la Sra. Botella. Y no dejemos pasar el deterioro asistencial sanitario o sus formas de privatización encubierta, solo mantenido el sistema por el compromiso de los profesionales con la sanidad pública. ¿Cómo, con menos, hacen lo que antes o más?

Tras varios años sin gobierno – modelo ideal para la derecha - se abre un nuevo escenario. Un gobierno de izquierdas tiene que intentar atenuar los desastres señalados. Incluso lo recomiendan desde el FMI. Pero es un gobierno débil, a pesar de los cual “representa para todos los demócratas europeos una enorme y frágil esperanza”, ha escrito Paolo Flores d`Arcais, en un artículo, publicado en un diario nacional (El País, 6 de febrero de 2020). Señala la necesidad, no ya de hacer políticas de izquierdas, sino reformistas, lo que, unos cuantos años atrás, parecería de derechas. Tal ha quedado el ánimo social, tras las medidas económicas de la derecha. La pobreza ha sido una decisión política que hemos aceptado. Y a la que nos hemos acostumbrado como si formara parte inmutable de nuestro paisaje patriótico.

Ni el trabajo ni los resultados están garantizados para un gobierno que depende de factores tan incontrolables como las pulsiones nacionalistas, instrumentalizadas a tope. Lo cual servirá a la derecha para organizar sus resistencias. Hablar de “Crispación” no dejará de ser una referencia casi poética en tiempos de programas televisivos súper- basura y discursos prefascistas. España se organiza en Comunidades Autónomas. Las Comunidades gestionan transferencias que se relacionan con los problemas señalados. En varias Comunidades ha gobernado la izquierda. ¿Qué papel desempeñaron durante estos años de recesión cruenta? En otras, gobierna ahora, ¿qué papel desempeñarán en el proyecto de recomponer un tejido social roto?

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