Capilla Sixtina

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JESÚS FUENTES

Coaliciones arriesgadas

El presidente de la comunidad autónoma de Aragón (¿o es nación?), D. Javier Lambán, ha dicho de ERC que es un “partido indeseable para la gobernación”. Así, sin retorica ni medidas preventivas lubricantes. Por si se nos olvida lo que repite ferozmente la derecha, lo recuerdan, de vez en cuando, algunos militantes bien posicionados del PSOE. Bueno, vale, vivimos en una sociedad democrática. Cada cual puede decir lo que considere. Faltaría más. Aunque las declaraciones del Sr. Lambán, ¿a quién deterioran más? ¿A ERC o al PSOE, cuyo secretario general es el aspirante a formar gobierno? Y es que llevamos algunos años en los que se imponen los enredos y, al parecer, hay quienes se apuntan a sacar tajada del lío, a costa de la imagen de los propios partidos. Por lo demás, cualquier tipo de coalición conlleva riesgos, todos de consecuencias imprevisibles.

ERC ha sido votado en las recientes elecciones generales por ciudadanos catalanes. ¿Son españoles los catalanes que han votado a ERC? ¿Alguien se atrevería a negarles la condición española? Deberían decirlo claramente y no mantener discursos ambiguos. En función de ese voto tienen representación en el Parlamento de la Nación. Con los mismos derechos y obligaciones que los demás. Como tal pueden abstenerse, votar a favor o en contra de lo que se debata en el Parlamento. Es cierto que la grandeza de la democracia consiste en acoger y amparar incluso a quien la quiere destruir. ¿No sería aplicable a la Nación española, democrática y superadora de terrorismos y otras crisis? ¿Podría ERC abstenerse, incluso votar a favor del Sr. Sánchez? Nadie ha cuestionado la presencia de ERC en las Cortes Generales. Es más, han acatado la Constitución de aquella manera y ningún partido ha planteado, en serio, la nulidad del acatamiento. ¿Es ERC constitucional o inconstitucional? Resultaría paradójico que los secesionistas catalanes facilitaran un gobierno de España que los patriotas de derechas se niegan a facilitar.

Según los resultados de las elecciones, la derecha no puede formar gobierno. Solo queda el PSOE. Podemos, del sueño efímero del “sorpasso”, ha pasado a situarse en una posición que, a día de hoy, favorece al PSOE. Se precisa la abstención de ERC. Nadie debería ahora invocar a España, porque en estos “juegos de poder” hace tiempo que pocos piensan en España y sus ciudadanos. Aún resuenan las peticiones de ayuda del Sr. Sánchez a PP y Ciudadanos para no volver a repetir elecciones. Salieron por peteneras. Que si en Navarra se pacta con Bildu, que si Podemos no les gusta, que patatín, qué patatán... Tras las nuevas elecciones, Sánchez ha vuelto a gritar lo mismo. Sus llamadas solo le devuelven el eco inalterable de la derecha, su preferencia por el barullo y la disposición de algunos militantes del PSOE dispuestos a flotar en las aguas turbias que remueve la derecha. Y, ¿qué otras opciones tiene el candidato del partido ganador?

El PSOE acepta una coalición con PP y Cs. Lo primero que pedirían es que el aspirante a presidente no fuera el secretario general actual del PSOE, el Sr. Sánchez. Vale, se pone otro, como sí se repusiera un producto caducado en la estantería del mercado. ¿No se abriría entonces en el PSOE batallas tan desgarradoras como las anteriores? ¿Cuánto tiempo tardaría el PP en deshacerse de un PSOE estallando en luchas internas? Si la izquierda tiene más votos que la derecha, ¿no sería indeseable para un gobierno con políticas de izquierdas coaligarse con la derecha? Las coaliciones encierran riesgos. E igual de desleales pueden ser los de izquierda que los de derechas. ¿Qué interés tiene para España y la izquierda apuntarse a los discursos de la derecha?

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