12 de diciembre de 2019
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Capilla Sixtina

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JESÚS FUENTES

Descolocados

Ja, ja, ja. Algunos se habrán quedado con uno, dos o tres palmos de narices. ¿Cuántas maniobras ha dinamitado la maniobra de Sánchez? Acostumbrados a los análisis planos, toscos o de trincheras, las primera reacciones al anuncio de un acuerdo entre PSOE y Podemos causan risa. Es cierto que la maniobra carece de vuelo, pero ha servido para desbaratar operaciones de desgaste ya preparadas en los laboratorios interpartidarios de los conspiradores anti-Sánchez. Entre tanto, no podemos obviar reacciones tan pintorescas como la del Sr. Carlos Herrera, portavoz mediático de otros portavoces mediáticos, anunciando que pedirá asilo en Somalia si forman gobierno PSOE-Podemos. Hilarante: jua, jua, jua.

Por sorpresa, dos días después de las elecciones, se anunciaba un acuerdo de gobierno entre PSOE y Podemos. Se difundía un escrito en el que se recogían los puntos que fijaban las bases genéricas de ese hipotético gobierno. El artículo lo escribo al día siguiente de la aparición de ambos, acuerdo y documento y, tal vez, cuando se publique habrá quedado obsoleto. Tan veloz ocurre la realidad. Sin embargo, merece la pena contar algunos entresijos de la operación. La jugada ha descolocado a todos. A izquierda y a derecha. Aunque lo más divertido sea el descoloque de la derecha. Creían que iban a tener más tiempo para desgastar a Sánchez. La táctica, burda, consistía no en cuestionar al PSOE sino al aspirante. A Sánchez no le podemos hacer presidente del Gobierno, había proclamado algún “bocas” del PP. Lo mismo habían repicado desde Ciudadanos, organización a la que le cuesta aprender, a pesar del fiasco espectacular, sonoro y abultado de las últimas elecciones. Con un sustituto en el gobierno, no existirían problemas. Ja, ja y ja. La ocurrencia pretendía distraer al personal, desgarrar al PSOE, enmarañar a los posibles aliados del pacto y rehuir del lado de la derecha sus responsabilidades patrióticas por su negativa implacable a facilitar un gobierno de izquierdas. En el relato presentarán a Sánchez como personaje sin escrúpulos, veleidoso y tornadizo, agarrado con uñas y dientes al poder, felón y taimado. Prefiere la destrucción del PSOE, primero, y de España, después, antes que abandonar el poder. La primera farsa de una derecha rabiosa, cuando no está en el poder, ha sido explosionada.

El pacto anunciado no es suficiente para formar un gobierno mayoritario. Evidente. Como es natural, un gobierno así implica multitud de riesgos. Los socios minoritarios no son de fiar. Como tampoco lo serían los socios de la sugerida “gran coalición”. ¿Qué peligros encierra esta segunda opción? Y es que así está el patio que han formado los ciudadanos con sus votos. La maniobra de Sánchez, por lo demás, obligará a todos a pronunciarse, aunque intentarán culpar de lo que ocurra al ambicioso, retorcido y antipatriota Sánchez. Todos los partidos con representación en el Parlamento tendrán que manifestarse, les guste o no les guste, sobre la estabilidad de un gobierno que tanto han urgido. Ha llegado el momento de pasar de la palabrería y los hechos. El primer paso hacia la gobernabilidad lo ha dado Sánchez. ¿Qué harán los demás?

Presentarán a Sánchez pactando con los independentistas. Mal de todos los males. Se olvidará torticeramente que son los representantes en el Parlamento de la Nación de unos ciudadanos españoles. ¿O no son españoles catalanes y vascos? Porque, si no lo fueran, ¿qué coño pintan en el Parlamento? Y si lo son tienen los mismos derechos y deberes que los demás. Entre otros, pactar o aprobar y rechazar las leyes que allí se debatan. Deberían ahorrársenos argumentaciones tan zafias. Ah, y colaborar todos en la consecución de un gobierno estable. Eso sí sería patriotismo.

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