Capilla Sixtina

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Jesús Fuentes

Recuerdos de un tiempo reciente

Tras “Memorias del Cigarral”, el toledano Gregorio Marañón acaba de publicar un nuevo libro, titulado “Memorias de luz y niebla”, que va por la segunda edición. El nuevo volumen trasluce en el exterior – tanto por el tacto como por las tonalidades de portada - el equilibrio y la calidez que se descubrirán en su interior. Es un libro de Memorias sí, pero de la historia reciente de España. Un libro de madurez comprometida. No rezuma amargura por los malos ratos, sino comprensión de los comportamientos de unos y de otros en un mundo que él se obstina en despojarlo de cualquier atisbo de fiereza.

El conflicto, en la concepción de Marañón, es una variante de la amistad entre gentes que comparten proyectos similares. Los libros de memorias utilizan la preminencia del escritor para ajustar cuentas con la Historia o con las personas. O acumulan cotilleos que, por un tiempo breve, provocan, primero, curiosidad y páginas después, hastío. Lo frecuente es que se destinen a la exaltación del propio ego. Nada de eso encontrarán en el libro de Gregorio Marañón. Incluso algunas malas pasadas son narradas con tal delicadeza que descubren más el optimismo antropológico del autor que crítica de los hechos narrados.

En uno de los capítulos, titulado “Sobre la amistad”, el autor sitúa su punto de partida. “Mi generación, que creció bajo la dictadura y en un país en vías de desarrollo, con tasas de analfabetismo cercanas al 50 %, aislado internacionalmente y con las heridas de la guerra civil aún abiertas, ha liderado este proceso de cambio de trascendencia histórica, que cuando empecé a escribir estas líneas en el verano de 2018 ya estaba agotado”. La Transición construyó, por fin, una España habitable. Un grupo de gentes, de diversa extracción y procedencia, coincidieron en un proyecto para transformar una sociedad atrasada y algo brutal en otra participativa, moderna y europea. Europa había sido el sueño no logrado de los intelectuales españoles desde finales del XIX hasta la segunda mitad del siglo XX. Con ellos entronca el autor de las “Memorias”. Cuando muchos hablan de lo que han oído o interpretan, Gregorio Marañón escribe lo que sabe y sabe más de lo que escribe. En sus páginas nos acercamos al compromiso de aquella generación que enfrentó el reto de modernizar el país. Lo que cuenta lo hace con la firmeza de quien se siente colaborador de una obra de ingeniería política y social. Fácil a posteriori, complicada en su ejecución. Por eso, y con la solidez de quien conoce las interioridades del edificio puede sostener que la Transición ha sido superada. Y que ha llegado el momento de reforzar la democracia y sus instituciones.

Si la política, disciplina humanista para el autor, ocupa una parte importante de de sus “Memorias”, Europa y la Cultura son elementos definitorios de su actividad personal. Imposible no relacionar el libro de Gregorio Marañón con el gran libro de Orlando Figes, “Los Europeos”. La lectura, los viajes y la ópera (Cultura) formaron la Europa que nos descubre Figes. Exactamente las mimas actividades que ha desarrollado Gregorio Marañón. Fundaciones nacionales e internacionales, centenarios, mecenazgos artísticos o el gran proyecto de convertir el Teatro Real en un centro de proyección mundial de la Opera ocupan capítulos centrales de las “Memorias”. Integran los recuerdos de un tiempo reciente.

Y como trasfondo de una vida intensa, el paraíso particular, que él ha creado en el Cigarral de Menores. Fantasía de realidades y sueños que se funde con la magia de Toledo. En ese microcosmos vive el hombre que dice de sí mismo “El futuro es mi tiempo; el presente, fugacidad; y el pasado, un espejismo de luz y niebla.

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