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Gran inquietud en el PP ante un posible regreso de la “guerra sangrienta” entre Cospedal y Soraya

María Dolores de Cospedal María Dolores de Cospedal

La operación Kitchen impulsada por la Fiscalía General del Estado ha desempolvado viejos fantasmas en el Partido Popular y está provocando una gran preocupación interna entre sus dirigentes, tal como ha desvelado este domingo en una completa información el diario La Razón. Por un lado, la dirección nacional del PP está convencida, según La Razón, de que este caso es una maniobra “política” de la Fiscalía movida por Pedro Sánchez contra Pablo Casado, pero por otra parte la cúpula popular admite la “gravedad” de los hechos en torno a este turbio asunto de la etapa de Mariano Rajoy y está muy inquieta ante la posibilidad de que el caso tengo consecuencias para el actual líder del partido, ajeno en principio a los manejos que se están publicando en los medios de comunicación.

Según esta información, se está produciendo en el PP una “enorme preocupación” por las consecuencias de la utilización de estos hechos por los dos sectores gravemente enfrentados en el anterior Gobierno de Rajoy, los liderados por la secretaria general y expresidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. En el Partido Popular afirman que ha vuelto la “guerra sangrienta” entre cospedalistas y sorayistas a través de “filtraciones interesadas de unos contra los otros”, a costa de que “en medio el daño se lo lleve Pablo Casado”.

Como viene informando EL DIGITAL CLM, la Fiscalía ha solicitado la imputación de varios exministros de Rajoy en la operación Kitchen, en concreto María Dolores de Cospedal y Jorge Fernández Díaz, por su presunta implicación en los seguimientos al ex tesorero Luis Bárcenas a cargo de fondos reservados. En el caso ha saltado un ex cargo de confianza de Cospedal en su etapa como presidenta de Castilla-La Mancha, en concreto el entonces director general de Planificación de la Junta, Andrés Gómez Gordo, quien pudo haber formado parte del supuesto “operativo parapolicial” del espionaje a Bárcenas, circunstancia que ha llevado al actual Gobierno castellano-manchego presidido por el socialista Emiliano García-Page a plantearse posibles medidas legales.

La situación preocupa mucho también en el PP de Castilla-La Mancha, cuyo líder, Paco Núñez, se muestra claramente incómodo con este asunto que lleva días en las portadas de los grandes medios de comunicación. Tanto Casado como Núñez, tal como sostienen en el PP, son ajenos a estos hechos y nada tienen que ver con este oscuro asunto pero la “guerra abierta” entre los sectores de Soraya y Cospedal puede terminar provocando un clima de tensión irrespirable en todo el partido, más aún cuando desde la izquierda el Gobierno de Sánchez y el PSOE van a intentar sacar todo el rédito político que puedan a esta operación de la Fiscalía.

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