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El necesario impulso que Paco Núñez debe dar a su liderazgo en el PP de Castilla-La Mancha

Paco Núñez, en una imagen reciente Paco Núñez, en una imagen reciente

La compleja situación política que está viviendo el Partido Popular a escala nacional, permanentemente en el punto de mira de la izquierda y acosado de nuevo por la sombra de la corrupción ahora por el caso Kitchen, vuelve a dejar en evidencia su debilidad interna y la falta absoluta de eficacia en su estrategia de comunicación, superada siempre por los acontecimientos y sin capacidad de respuesta eficaz frente a las embestidas de la actualidad. El PP de Pablo Casado cae en los errores y complejos habituales de la derecha española y se noquea ante la rotunda maquinaria de poder que manejan el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios, apareciendo siempre débil frente a cualquier contratiempo u ofensiva desde las filas de la izquierda y los nacionalismos. Ahora es la operación Kitchen, con implicados mediáticos tan llamativos como el expresidente Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz o la exministra y expresidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, pero el desconcierto del PP suele ser habitual en este tipo de situaciones.

La coyuntura es complicada y parece estar afectando también al ánimo y la organización interna del PP de Castilla-La Mancha, que atraviesa momentos de baja intensidad y no termina de acertar con su estrategia comunicativa frente al Gobierno del socialista Emiliano García-Page en la Junta de Comunidades. Los populares trabajan activamente frente a la gestión de Page tanto en las Cortes regionales como en el partido, pero su labor de oposición no consigue los resultados esperados ante la gigantesca maquinaria socialista y parece repetitiva, rutinaria y sin capacidad de llamar la atención o sorprender. No sólo no se contrarresta eficazmente la permanente ofensiva del PSOE castellano-manchego contra el presidente regional del PP, Paco Núñez, sino que, además, los populares parecen vivir un momento plano y desanimado que no da respuestas contundentes al trabajo de Page en el Ejecutivo autonómico.

Paco Núñez, desde nuestro punto de vista, es un buen político, honesto, voluntarista y trabajador, pero necesita dar un nuevo impulso a su liderazgo en el PP de Castilla-La Mancha y como jefe de la oposición en el Parlamento regional. Núñez debe sobreponerse a la situación nacional de su partido, ejercer firmemente como líder autonómico de los populares y superar todo lastre del pasado que pudiera arrastrar, especialmente su perfil de “sucesor” de Cospedal en la región y la debilidad política que eso parece provocarle una y otra vez. Independientemente de la responsabilidad que Cospedal tenga en algunos turbios manejos del PP en el pasado, pensamos que Paco Núñez no tiene por qué asumir lo que otros dirigentes pudieran haber hecho en épocas anteriores ni sucumbir a la hábil estrategia socialista lanzada en esa dirección. En nuestra opinión, Núñez debe mostrar abiertamente su propio perfil político libre de ataduras y ponerse por encima de situaciones del pasado para ejercer en libertad su visión de Castilla-La Mancha, de la política y del Partido Popular. En ello se la juega.

Creemos, en este sentido, que Paco Núñez tiene un gran trabajo por delante y puede aportar mucho en positivo a la sociedad castellano-manchega, aunque para eso debe replantearse algunas cosas sustanciales: la firmeza a la hora de ejercer su propio liderazgo, su trabajo de oposición en la Cámara castellano-manchega y su estrategia comunicativa y de organización interna, liberándose de los complejos derivados de la situación nacional del PP y de la intensa ofensiva que lanza cada día el PSOE regional para menoscabarle.

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