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Paco Núñez encara la adversidad sin parar un momento, ¿y los demás?

Paco Núñez, presidente del PP-CLM, en una de sus recientes reuniones virtuales Paco Núñez, presidente del PP-CLM, en una de sus recientes reuniones virtuales

Nunca ningún líder del PP en Castilla-La Mancha se había enfrentado a una maquinaria socialista tan poderosa como la que tiene enfrente en estos momentos Paco Núñez. Posiblemente el carismático liderazgo de José Bono fue más sólido, tanto dentro como fuera de la región, que el de Emiliano García-Page, pero aquél no dispuso jamás de tanto poder institucional como éste.

Ser líder de la oposición sin haber estado en la presidencia a la que se opta es jugar con mucha desventaja, sobre todo mediática, pero también política y de gestión. Ser oposición en una región como Castilla-La Mancha y en las actuales circunstancias de poder omnímodo del PSOE es como luchar contra una roca con una espada de plástico. Y pese a ello, ni el PP de Paco Núñez ni el Cs de Carmen Picazo, cada uno a su manera, han tirado la toalla ni un solo minuto.

El caso de Núñez es paradigmático porque cuando algunos se empeñan en ningunear su gestión contraponiéndola a la de Page no se dan cuenta de que no hay comparación posible ni de que el exalcalde almanseño no para ni un momento en su carrera hacia el Palacio de Fuensalida, haciendo propuestas y enviando mensajes que repite hasta cansar, viajando casi a diario los siete días de la semana a los pueblos, convocando reuniones virtuales y presenciales con colectivos y representantes sociales, atendiendo a las cosas del partido a nivel regional y nacional... Los que le conocen y los que hablan con él habitualmente, sobre todo en estos últimos tiempos, saben que sigue trabajando con el mismo entusiasmo que cuando asumió la presidencia regional del PP, y que eso es lo que intenta transmitir a la gente de su partido y a los ciudadanos en general.

Castilla-La Mancha tiene en estos momentos dos líderes políticos en plena forma, y uno de ellos es Paco Núñez. El otro es Page, que tras superar el bache reciente de sus dolencias y asuntos personales, ha retomado su intensa agenda dispuesto a seguir gestionando la región y a dar la batalla por mantenerse al frente del Gobierno en el horizonte de 2023. Incluso la relación personal de Page y Núñez ha cambiado en las últimas semanas y ya se hablan por teléfono y mantienen un contacto directo -o través de terceras personas- que normaliza la absurda situación de incomunicación entre ambos en la que han permanecido la mayor parte de la pandemia. Eso que es bueno para ellos es mejor aún para Castilla-La Mancha, y más en un tiempo en que todo esfuerzo es poco para salir de la grave crisis sanitaria que padecemos y para afrontar con alguna garantía la crisis económica que se nos viene encima. En ese sentido también Ciudadanos está poniendo todo su empeño en colaborar, ejerciendo con rigor su papel de oposición y colaborando con el Gobierno en los asuntos que así lo requieren.

A la vista de lo que pasa se están cometiendo numerosos errores y las relaciones políticas entre partidos se siguen estableciendo sobre la base de una lucha sin cuartel en los medios de comunicación y en los parlamentos en la que importa más la verdad de la propaganda que la realidad. Eso también ocurre en nuestra región. Por eso es necesario que la experiencia y la capacidad de los líderes políticos castellano-manchegos se centre de verdad en la gestión y que antepongan los intereses de la ciudadanía a los de sus partidos respectivos. Page, Núñez y Picazo pueden y deben hacerlo, y también los partidos extraparlamentarios, ya que de lo contrario las consecuencias para Castilla-La Mancha van a ser terroríficas.

 

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