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Militares de élite de todo el mundo eligen una localidad de Castilla-La Mancha para entrenarse

Julio. El mes más cálido y seco del año en Castilla-La Mancha. Tiradores de élite de los ejércitos de Estados Unidos, Noruega, Alemania, Italia o Bélgica, además cinco militares españoles procedentes del Mando de Operaciones Especiales (MOE), se dieron cita en la localidad albaceteña de Chinchilla de Montearagón para participar en la V edición del ejercicio internacional Desert Sniper, un entrenamiento de alta exigencia realizado para que los soldados adquieran las destrezas necesarias para participar en misiones quirúrgicas en escenarios desérticos o semidesérticos como Irak o Afganistán, según ha publicado el diario El Español.

"El disparo requiere la máxima precisión. El blanco está a 1.500 metros de distancia y el tamaño es apenas superior al de un balón de fútbol. Los 27 tiradores, de entre los mejores del mundo, preparan la acción. El calor es asfixiante; el entorno, semidesértico. Una estampa que recuerda a Irak o Afganistán. Solo que los militares se encuentran en Chinchilla de Montearagón (Albacete)", comienza el reportaje.

Organizado por el Centro Internacional de Instrucción en Operaciones Especiales (ISTC, por sus siglas en inglés), el Desert Sniper se ha celebrado en España por las condiciones climatológicas de nuestro país. "Soltar a 27 tiradores de élite en verano en Chinchilla de Montearagón no es muy distinto a hacerlo -salvando las circunstancias de seguridad, por supuesto- en los países de Oriente Medio", señala el citado medio, que recalca que la elección del municipio albaceteño no es casual, ya que allí están las instalaciones del Centro Nacional de Adiestramiento (CENAD) del Ejército de Tierra, donde los militares perfeccionan sus capacidades de tiro.

"Cuando la exigencia es máxima, cuando el éxito es cuestión de milímetros, cada circunstancia es crucial. Para un tirador de precisión no es lo mismo disparar en un ambiente nórdico que atosigado por el calor. Lo mismo da que las distancias o los blancos sean idénticos. Basta con una sencilla prueba. A los 27 militares que participaron en el Desert Sniper se le entregaron dos balas para sendos disparos. Una había sido almacenada en óptimas condiciones, en un lugar freso que evitase su sobrecalentamiento; la otra había permanecido al sol. ¿El resultado? Disparos completamente diferentes", detalla la revista Tierra. Además, los efectivos practican ante posibles situaciones de reverberación o, lo que es lo mismo, el efecto óptico que se registra cuando hay calor extremo que distorsiona la imagen.

Las imágenes difundidas por el Ejército de Tierra sobre el Desert Sniper (pueden verse pinchando en este enlace) ofrecen algunos detalles de cómo se preparan y ocultan los tiradores de precisión en el ejercicio.

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