Confidencial

Confidencial


EDCM

La historia de Manoli, la guardia civil castellano-manchega que capturó a los etarras más sanguinarios

La guardia civil Manuela Simón. Foto: Vozpópuli La guardia civil Manuela Simón. Foto: Vozpópuli

Coautora de 'Historia de un desafío' y colaboradora en la serie 'El desafío: ETA', la cabo primero Manuela Simón afirma: "Queríamos que cada víctima tuviera su renglón en la historia". De la primera promoción de mujeres en el Cuerpo, esta agente castellano-manchega ha contado a Vozpópuli algunos de los episodios de la lucha antiterrorista en los que participó.

Esta es la historia de Manuela Simón, cabo primero de la Guardia Civil, manchega de nacimiento, que capturó a algunos de los terroristas más sanguinarios de ETA. La ha contado Vozpópuli. Celebra seguir con vida. Puro instinto de supervivencia. Entró en el cuerpo con 18 años, en la primera promoción de mujeres, y desde entonces ha volcado su existencia en combatir a ETA. "Era mi obsesión, pero sólo he sido una más de entre mis compañeros".

Por sus manos han pasado algunos de los terroristas más sanguinarios y su instinto ha contribuido a poner a la banda contra las cuerdas, tal como cuenta Vozpópuli. Un viaje largo y, en más ocasiones de las deseadas, teñido de rojo: 215 guardias civiles han sido asesinados en ese recorrido. Varios de ellos amigos -casi hermanos- de Manuela; Manoli para sus más allegados. Respira y afirma: "Yo, al menos, puedo contarlo. Celebro seguir con vida".

Los primeros pasos de Manoli se dibujan entre las calles de Torrenueva, pueblo de Ciudad Real de 2.700 habitantes. Nacida en 1969, segunda de tres hermanas, hija de panadero. Sin saberlo, ya dirigía su trayectoria a vestir el verde. El padre de una amiga era guardia civil y solían jugar en el patio de la casa cuartel. A caballo pasaban los miembros del cuerpo con las capas con las que se protegían frente a las inclemencias. Eran los años 70. "Quiero ser como ellos", decía aquella niña en su inocencia; el Instituto Armado, por entonces, era inaccesible para las mujeres, tal como cuenta el periodista Gonzalo Araluce en el interesante reportaje que ha publicado en Vozpópuli sobre esta valiente mujer.

"Pensaba hacer bachiller, terminar COU y estudiar Derecho. Justo cuando estaba en COU me llaman unas amigas del pueblo y me dicen: 'Oye, ¡ha salido la convocatoria para acceder mujeres en la Guardia Civil! ¿Qué te parece si nos presentamos?'". Manoli no las tenía todas consigo: "Qué me voy a presentar, si no he estudiado temario ni nada". Pero con el empuje de la edad y sin nada que perder, se vio en Madrid con sus dos amigas afrontando las pruebas de acceso.

Y aprobó. Sólo ella de las tres. También superó las pruebas físicas: "Con esa edad corres lo que sea", ríe Manoli. Sus padres liaron el petate y la llevaron en coche a la academia de Baeza para instruirse como uno más. Separación familiar difícil -"yo siempre he sido muy de mi casa"- y nueve meses "durillos" por delante: "Un mundo muy castrense, sin ningún problema de desigualdad, pero muy lejos de los míos. Me operaron de apendicitis, de principio de peritonitis, y pasé una temporada en el botiquín".

Pese a las complicaciones de salud, Manoli iba superando todas las pruebas. Junto a ella otras 197 compañeras que conformarían la primera promoción de mujeres de la Guardia Civil. Faltaban tres meses para terminar la formación cuando se presentó un grupo de oficiales en las instalaciones: buscaban candidatas para integrarse en los servicios de Información y reforzar así su punta de lanza en la lucha antiterrorista. Manoli lo tenía claro, era el camino, y se presentó junto a otras 70 u 80 candidatas.

Pruebas psicotécnicas, exámenes, entrevistas personales. Una criba que estrechó el cerco, descartando candidatas tras cada fase. Quedaron diez. Las llevaron a Madrid y afrontaron otro curso. Sólo cuatro fueron las seleccionadas para integrarse en el Grupo de Apoyo Operativo (GAO), élite en la lucha contra ETA. Manoli, una de ellas. Tenía 18 años.

A partir de ahí una larga carrera volcada en la lucha antiterrorista. En el reportaje de Gonzalo Araluce detalla Manoli algunos de los episodios de la lucha contra ETA en los que participó: comandos desarticulados, detenciones, seguimientos... un trabajo duro e intenso y siempre difícil. Han pasado más de 30 años desde que Manoli entrara en el cuerpo y aún se vuelca en cicatrizar las heridas que ETA dejó durante medio siglo de terror. Trabaja en aportar luz a los más de 300 crímenes sin resolver: "Nos agarramos a un clavo ardiendo para investigar". Acumula una cruz con distintivo rojo, tres platas y diez blancas. "Pero el mejor reconocimiento es que cada víctima tenga al menos un renglón en la historia"; así justifica su esfuerzo en sacar adelante el libro "Historia de un desafío" y la serie documental "El desafío: ETA".

Compartir