23 de octubre de 2019
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La dimisión de dos concejales es solo la punta del iceberg de la profunda crisis de VOX en Toledo

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Alberto Romero

“Amiguismo, opacidad en la gestión, listas opacas, ninguneo a los militantes, candidaturas anuladas… Algo huele a podrido en Vox Toledo”. Así titulaba un diario digital de la extrema derecha una información publicada el pasado mes de mayo, hace ahora cuatro meses, cuando ya se vislumbraban los problemas internos que amenazaban al partido de Santiago Abascal en la provincia toledana. Fruto de esta anómala situación han sido las dimisiones de dos únicos concejales de VOX en el ayuntamiento de Toledo con apenas veinticuatro horas de diferencia. Aunque han coincidido en el tiempo parece que las razones de su decisión han sido distintas. Sin embargo, responden a la misma situación de crisis por la que pasa el partido en la capital regional y en buena parte de la provincia.

Alberto Romero, reconocido pintor y escultor y muy apreciado en la ciudad, ha aguantado como concejal de VOX el tiempo justo. Ya fue extraño que se presentara a las elecciones por un partido con fuerte acento ideológico de derechas. Su padre fue uno de los fundadores de Alianza Popular en Toledo y uno de sus hermanos concejal del PP, pero no se les situaba tan a la derecha, y menos a él, que no había pasado de ser militante del Partido Popular. Durante esta corta etapa como concejal apenas ha tenido actividad. Tampoco podía hacer mucho dado que VOX es un partido fuertemente centralizado que no deja margen de actuación a sus representantes en las instituciones. Además, asuntos como el destino del dinero del grupo municipal o el mantenimiento de la sede local estaban creando un gran malestar en los concejales toledanos. Según parece, aunque no hemos podido confirmarlo, Alberto Romero habría mandado no hace mucho un escrito a la dirección nacional de VOX para exponer la problemática que estaban sufriendo. Será el propio Romero el que cuente este jueves en rueda de prensa los motivos reales que le han llevado a marcharse.

Luis Miguel Núñez Gil también ha dimitido. Pero no como concejal sino como militante de VOX. Se sale del partido pero se queda con la concejalía, creando de esta forma un problema añadido a la formación de Abascal, que reduce su representación en el ayuntamiento toledano a un solo edil. Si no recordamos mal, es la primera vez que hay un concejal no adscrito en Toledo. Núñez Gil era uno de los que cayeron en desgracia en VOX pese a ser uno de los pioneros de este partido en la provincia. No solo fue despojado de su cargo al frente del partido en Toledo sino que además tuvo que sufrir la humillación de pasar a ser el número dos de la candidatura al ayuntamiento toledano cuando hasta la misma noche en que se cerraban las listas era el número uno. Su condición de talaverano le invalidaba para ser el candidato a la alcaldía de Toledo. De entonces acá sus problemas internos no han hecho más que acentuarse. Por eso ha tomado la decisión de marcharse de la organización llevándose el sillón de concejal debajo del brazo.

Aseguran en fuentes de VOX que no van a ser las únicas dimisiones de concejales en la provincia ya que entienden que este es el resultado de las depuraciones que han tenido lugar a lo largo del año y que supusieron la salida de gente como José Luis Sánchez o la escandalosa retirada en el último minuto de la candidatura en Polán que encabezaba Alberto Virseda. Todo ello unido a los problemas en agrupaciones como la de Argés o Seseña y a la extraña elaboración de la lista por Toledo para las autonómicas, en la que figuraban el actual vicepresidente de la gestora provincial, Gerardo Ortega, su hija y el novio de ésta. Fue el propio Ortega el que al parecer facilitó la entrada de David Lucas en la candidatura para el Ayuntamiento de Toledo, aunque no tenía nada que ver con la ciudad. En teoría es el concejal que debería sustituir a Alberto Romero pero es posible que el papel le corresponda definitivamente a la siguiente en la lista.

La gestora provincial de VOX la preside el que fuera candidato a la Presidencia de la Junta, Daniel Arias, y como vicepresidente figura el ya citado Gerardo Ortega. También están María de los Ángeles Sierra, que formó parte de la lista autonómica; David Lucas y Alberto Romero, que probablemente también dejará esta función.

Entre los represaliados hay quien apunta a un claro culpable de la situación de VOX en Toledo y en otras zonas de España: Javier Ortega Smith, secretario general de VOX.

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