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Page termina el año bajo el foco de los medios nacionales ante el disparate de Sánchez con los separatistas

Emiliano García-Page Emiliano García-Page

Fracasado ya el intento de Pedro Sánchez de afrontar antes de fin de año su posible investidura como presidente del Gobierno, ahora se plantea un nuevo escenario para llevar a cabo este proceso en los primeros días de enero de 2020, antes o después de Reyes. Los medios nacionales ofrecen estos días todo tipo de noticias sobre las negociaciones del PSOE con todos aquellos partidos políticos cuyo voto es necesario para la investidura de Sánchez, con especial interés en los separatistas sin cuyo apoyo entraríamos en un escenario de terceras elecciones generales. La situación es verdaderamente disparatada y puede llevar a España a la paradoja de investir a un presidente con los votos de los que precisamente quieren romper España, sin que, además, se conozcan las verdaderas cesiones que Sánchez está dispuesto a hacer al independentismo radical. Negociaciones oscuras que los españoles no merecen.

En este escenario, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, termina el año como uno de los escasos dirigentes socialistas que están oponiendo cierta resistencia al proceso negociador de Sánchez con los extremistas y dejando clara su posición constitucionalista y su defensa de la unidad nacional frente a cualquier intención del mundo separatista. Aunque a Sánchez cada vez que habla Page deben pitarle los oídos, lo cierto es que el líder castellano-manchego, junto a otros barones del PSOE como Javier Lambán y Guillermo Fernández-Vara, está dando voz a un sector del socialismo que no ve con buenos ojos el camino emprendido por el presidente en funciones y su discurso de moderación se está oyendo en toda España, aunque sea a medio gas.

Los medios nacionales de comunicación apelan en estos días a la moderación y sensatez de Page para plantar cara a un Sánchez que, en todo caso, va a su aire y sólo escucha a aquella parte del PSOE que está en su misma línea, obcecado como parece en mantener el poder a toda costa y pactar con quien sea, incluso con los enemigos declarados y evidentes de España, para seguir en la Moncloa y mantener la Presidencia. Según algunos medios, la inquietud entre la parte más centrada del PSOE es palpable ante las cesiones que Sánchez pueda hacer y las consecuencias que todo ello pueda traer a España y al propio Partido Socialista, incluida la hipótesis de una legislatura corta ante las dificultades para mantener en pie al Gobierno en estas condiciones.

Page en estos últimos meses ha hablado de forma clara y rotunda al respecto, dejando claras las líneas rojas que nadie puede traspasar, pero no parece que Sánchez quiera oír ni al presidente de Castilla-La Mancha ni a ningún otro barón del PSOE. Los próximos días van a ser intensos y pueden marcar un momento decisivo en la historia de España. También en la historia de los socialistas españoles.

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