19 de octubre de 2019
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EL DIGITAL CLM

Page inaugura un nuevo ciclo político en su Día de Castilla-La Mancha más feliz

Emiliano García-Page, el pasado viernes en el Día de Castilla-La Mancha
Emiliano García-Page, el pasado viernes en el Día de Castilla-La Mancha

El pasado viernes, 31 de mayo, fue uno de los días más felices en la vida política de Emiliano García-Page. El líder socialista celebraba el Día de la Región en Albacete como presidente de Castilla-La Mancha, como ganador por mayoría absoluta de las pasadas elecciones autonómicas y como presidente electo de la Junta para la próxima legislatura. Page acaba de ganar por primera vez unas elecciones regionales como candidato a la Presidencia y, además, se ha convertido en un clarísimo referente nacional dentro del PSOE al vencer por goleada en un tiempo en el que escasean las mayorías absolutas y es dificilísimo alcanzarlas. José Bono las conseguía todas pero entonces todo era más fácil en el bipartidismo de la época. Por si esto fuera poco, García-Page se ha quitado de encima de un plumazo la pesada carga de Podemos que ha llevado encima toda la legislatura y que, a su pesar, le ha costado tener dentro del Gobierno regional a un partido con el que ni simpatiza ni ha querido hacerlo nunca.

El presidente castellano-manchego representa, por así decirlo, el ala centrista y moderada dentro del PSOE de Pedro Sánchez y ahora mismo es un líder político al que votan en Castilla-La Mancha ciudadanos de distintas tendencias ideológicas, como el propio Page reconoce en una entrevista que este domingo publicó el diario El Mundo. Su sólido liderazgo en la comunidad castellano-manchega, demostrado con esos 19 diputados conseguidos de los 33 de las Cortes autonómicas, permite ahora a Page inaugurar un nuevo ciclo político en la región que estará marcado por la estabilidad institucional y de gobierno y por una señalada intención de "gobernar para todos" desde lo que el propio dirigente socialista ha calificado como el "consenso" y los "pactos". "Voy a ser el presidente de todos", dijo García-Page con rotundidad.

En este contexto, acierta Page al empezar esta nueva etapa con humildad y sin la soberbia que podría deducirse de su abultada victoria. Demuestra una vez más su inteligencia política y la sagacidad que siempre le ha caracterizado: un animal político que, en estos tiempos de gloria y éxitos para él y para su partido, tiende la mano al resto de las fuerzas políticas y a los agentes sociales y económicas con el objetivo, según se ha comprometido, de gobernar desde el acuerdo. En este sentido, y dando por hecho que Page cumplirá esta voluntad que ahora anuncia, parece lógico y razonable que los líderes del PP y Ciudadanos, Paco Núñez y Carmen Picazo, recojan este guante del presidente de la Junta y, desde su papel de oposición en las Cortes autonómicas, ejerzan con igual fortaleza su labor de control político y su generosidad en el acuerdo en aquellos grandes asuntos que son vitales para Castilla-La Mancha.

Se abre un nuevo ciclo político en Castilla-La Mancha. Un ciclo marcado por la Presidencia de Page, la mayoría absoluta, los tres partidos con representación parlamentaria y una gran necesidad de que la región, siempre a la cola de tantos trenes, empiece ya a dar el salto que le toca y sepa alcanzar los grandes acuerdos necesarios para ello. Que así sea.

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