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Page cierra el terrible año 2020 con cambios fundamentales en su vida y abre un nuevo tiempo político

Emiliano García-Page Emiliano García-Page

El presidente de Castilla-La Mancha y líder regional de los socialistas, Emiliano García-Page, está viviendo un año difícil en este terrible 2020 que tan nefasto está siendo para todo el mundo. Un año complicado para Page no sólo en lo político, con una crisis sanitaria sin precedentes que le ha obligado a redoblar sus esfuerzos de gestión y a trabajar más alerta que nunca, sino también en su vida personal, con algunos cambios sustanciales que han convertido a este 2020 en un tiempo de una intensidad inusual para un líder político ya de por sí muy volcado siempre en todo lo que hace.

Más allá de la gravísima y trágica crisis del Covid, y de las enormes consecuencias sanitarias, sociales y económicas que está teniendo para toda Castilla-La Mancha, Page ha vivido en lo personal unos meses muy duros que han dado un giro notable a algunos aspectos de su vida y que, sin embargo, no han menoscabado la intensidad de su gestión pública como presidente de los castellano-manchegos. No sólo ha tenido que afrontar algunos problemas de salud de los que ya hemos informado en EL DIGITAL CLM, tanto suyos personales como de algunas personas muy queridas de su familia, sino que, además, actualmente se encuentra en trámite de separación matrimonial de Yolanda Fernández y está en proceso de cambio de residencia en estos momentos.

Según ha podido confirmar nuestro periódico en fuentes muy cercanas al presidente, Page ha abierto una nueva etapa “en solitario” en su vida y ha fijado su residencia en una urbanización de Toledo cercana al núcleo urbano de la capital, donde ha alquilado un apartamento para iniciar este tiempo nuevo que se dispone a vivir. Durante la pandemia Page ha ocupado la vivienda habilitada del Palacio de Fuensalida, sede de la Presidencia de la Junta, pero a partir de ahora se traslada a su nueva residencia alquilada en un bloque de pisos situado en las afueras de Toledo.

El presidente de Castilla-La Mancha, pese a estos problemas no menores, está liderando con gran actividad la gestión de la crisis del Covid y el resto de las tareas de su mandato, y lo está haciendo además con una presencia cotidiana de una intensidad inusual, a la altura de los tiempos que vivimos y los enormes retos que llegan tanto para España como para la comunidad castellano-manchega. El nuevo tiempo que ahora se abre para Page en lo personal y lo político le va a permitir al presidente completar los dos años y medio que restan de legislatura desde una perspectiva diferente a la actual, aunque, como ya ha demostrado, con una capacidad de trabajo que nadie cuestiona. Y, no lo dudamos, con el horizonte puesto también en el futuro y en los retos tanto personales como políticos que Page quiera marcarse a partir de ahora.

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