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Carlos Falcó hizo algo notable por él y por los demás antes de morir por el Covid-19

Carlos Falcó con su hija Tamara Carlos Falcó con su hija Tamara

Carlos Falcó murió la semana pasada por contagio del coronavirus. Se fue como había vivido, de forma valiente y luchando por su vida y por la de los demás.

 

El marqués de Griñón, empresario con grandes intereses en Toledo, donde han sido trasladadas sus cenizas para ser depositadas en la finca de la familia en Malpica, hizo frente al Covid-19 con todos los medios a su alcance, hasta el punto de someterse a un tratamiento experimental que podía resultar positivo para él y para los demás. Pero no fue posible. Según ha contado Informalia en un artículo de Felipe Rodríguez, su avanzada edad de 83 años y las patologías previas complicaron la batalla, que culminó con su muerte un viernes 20 de marzo. 

Falleció en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, donde fue ingresado el domingo 15 de marzo. Falcó murió solo, sin la compañía de los suyos, aislado en el centro médico como medida para luchar contra el Covid-19. Ni las cuatro mujeres que han sido sus esposas, ni ninguno de los cinco hijos, nacidos de sus tres primeros matrimonios, pudo estar con él en los pocos días que permaneció hospitalizado. Sí estuvieron en la incineración el lunes pasado, el mismo día que, según indicaron a EL DIGITAL CLM fuentes próximas a la familia, trasladaron sus cenizas a Malpica, donde quería el marqués que permanecieran sus restos.

Su relación con Toledo y Castilla-La Mancha fue larga en el tiempo y muy fructífera. Su contribución al desarrollo de la producción e industria agroalimentaria fue muy notable y provechosa para Castilla-La Mancha, sobre todo en el sector del vino y el aceite. Sus inversiones, sus grandes conocimientos, sus contactos y su disposición a colaborar en todos los grandes proyectos que le hicieron tanto desde el sector privado como el público contribuyeron a mejorar y a dinamizar la producción y comercialización del vino y el aceite.

Su relación con Toledo era tan habitual que las últimas apariciones públicas las hizo en la provincia asistiendo a una corrida en Illescas y al funeral de un alcalde toledano. En Madrid, cuando ya habían saltado las alarmas por el coronavirus, también participó en un acto en el que el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, presentó el foro protagonizado por ciudadrealeño Pedro Barato, presidente de Asaja, que citó varias veces a Falcó.

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