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El mayor reto a Page se lo está planteando un alcalde de Castilla-La Mancha

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En el Partido Popular están entusiasmados con la iniciativa del alcalde de Talavera, Jaime Ramos, tras haber lanzado un reto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, consistente en poner en marcha cien medidas en la ciudad durante los cien días que quedan para que finalice la actual legislatura. Una medida por día. Ya ha presentado varias y no se ha puesto en marcha ninguna, por el momento.

Puede considerarse, como dice el PSOE, un "teatrillo electoral", pero lo cierto es que Jaime Ramos ha logrado llamar la atención de la clase política y de los medios de comunicación, y en consecuencia también de los ciudadanos. Y eso es bueno para Talavera ya que su situación es la peor, con diferencia, de las grandes ciudades de Castilla-La Mancha. El problema no es solo que soporte uno de los índices de desempleo más altos de España, o que baje la población, o que apenas haya crecido la industria en las últimas décadas..., el problema es que no hay  perspectivas de mejora. Esa es la sensación que se ha instalado en el imaginario colectivo y eso es lo que hace que la ciudad en su conjunto no salga de la depresión.

Otra sensación negativa de los talaveranos es que las autoridades provinciales, regionales o nacionales no contribuyen a cambiar este estado de cosas y que se limitan a lanzar promesas y establecer compromisos que nunca acaban de cumplirse. La situación de penuria de la ciudad, que no ha encontrado alternativas al hundimiento de sectores como el textil, el agrario, el comercio o la construcción, se agrava por el despoblamiento y la ruina de sus comarcas naturales de influencia, que están entre las más desfavorecidas de la región: La Sierra de San Vicente, La Jara y la Campana de Oropesa. Se necesitan remedios urgentes para toda la zona, y la colaboración de la Junta y el gobierno municipal son imprescindibles para conseguirlo.

Como la situación ya no puede sostenerse solo con promesas, el alcalde ha aprovechado el ambiente electoral para poner a la Junta en el brete de asumir un reto difícil pero no imposible, el de contribuir a poner en marcha alguna de las cien medidas que está proponiendo Jaime Ramos, la mayoría de las cuales vienen de lejos. No van a solucionar el problema sistémico que en estos momentos tiene la ciudad, pero seguro que contribuirá a establecer las bases para una política eficaz de desarrollo futuro y a impulsar el ánimo de los talaveranos, que deben tomar conciencia de una vez por todas de que lo que no hagan por sí mismos nadie lo hará por ellos. En ese principio residió siempre el empuje de la ciudad. Hasta que empezaron a creer en las promesas.

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