18 de septiembre de 2019
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Una gran historia de éxito empresarial en Castilla-La Mancha: de trabajar con 14 años a conquistar 72 países

La familia España, con Miguel en el centro de la imagen

 

Honradez, seriedad y trabajo son los valores que Miguel España (Torrijos, Toledo,1953) ha venido demostrando durante una trayectoria laboral y empresarial, que comenzó con tan solo 14 años en Navidul. Tan sólo lo hizo un año en la empresa toledana y, al cabo de este tiempo, se marchó a otra empresa del sector en Madrid, ante la perplejidad de su padre, que le tildó de “loco” por dejar el matadero de Manuel Díaz Ruiz.

Un periodo de aprendizaje que le sirvió para que a los 32 años montase su propia fábrica: Embutidos España, su ilusión de siempre. Unos inicios duros, muy duros, que le llevaron incluso hasta pensar abandonar el proyecto recién iniciado y retornar a su antiguo empleo de directivo en una empresa en la que ganaba 1,3 millones de pesetas al mes (7.800 euros). Un salario que, según confesó al diario Expansión, le permitía comprar, entre otros caprichos, camisas de seda en el emblemático establecimiento madrileño Yusti a razón de 30.000 pesetas la unidad

Superadas las primeras dificultades de la empresa, Embutidos y Jamones España e hijos, su actual denominación, está hoy presente en 72 países a través de las diferentes referencias con las que elaboran sus magníficos embutidos y jamones. Unas exportaciones y volumen de negocio que han obligado a Embutidos España a ampliar su fábrica de Escalonilla (Toledo) en unos 15.000 metros cuadrados, lo que supondrá una inversión de 22 millones de euros.

Aunque alejado parcialmente de la gestión empresarial, ahora en manos de sus hijos Miguel Ángel, Diego, María del Carmen y Rubén, España no deja de acudir cada día a una fábrica que ha situado entre las líderes del sector no sin grandes dosis de sudor, preocupaciones y trabajo.

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