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Un consejero de Page defiende que "es mejor recaudar impuestos que recibir donativos"

Francisco Martínez Arroyo, consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha Francisco Martínez Arroyo, consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural de Castilla-La Mancha

Uno de los consejeros destacados del gobierno de Emiliano García-Page es el de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, quien goza de una magnífica reputación entre los representantes de las organizaciones agrarias y otros interlocutores del sector de su competencia.

Arroyo es una persona que muestra cercanía y moderación. Trabajador incansable, cercano al presidente y muy en la línea del partido al que representa, el PSOE. Es amigo de los medios de comunicación y se mueve bien en las redes sociales. También es autor del blog RuralsigloXXI, denominado "el blog del medio rural" y en el que, según su propio autor, se puede encontrar "información y análisis de todo lo que acontece en las áreas rurales, con una visión particular de las diferentes políticas que tienen incidencia en las mismas y en las vidas de sus habitantes". Arroyo deja bien claro en la pequeña autobiografía que "todas las opiniones expresadas en este blog son absolutamente personales".  

En su último post, publicado este martes y titulado "La voluntad de la tierra", el consejero hace una apuesta clara por el sector público: "No sé cuando saldremos de esta situación difícil que todo lo llena en nuestro día a día actual, en cualquier rincón del planeta, pero seguro que habrá un futuro mejor. Y espero que una de las lecciones que nos deje, si no la más importante, sea la necesidad de contar con un sector público fuerte, que garantice músculo suficiente para que los gobiernos sean capaces de llevar sus decisiones a la práctica, asegurar servicios sociales, sanitarios, educativos; de calidad, universales, iguales para todos". 

Considera que "sin un sector público fuerte, seremos menos libres y menos iguales". Y ahí entra la derivada de su defensa del sector público: La necesidad de impuestos que, "de una manera redistributiva, se asignen en los presupuestos a las diferentes cuestiones de intervención pública, en función de las prioridades". 

Como consecuencia de lo anterior, Martínez Arroyo considera que "un país digno, moderno, orgulloso de sí mismo no puede verse impotente cuando hay dificultades. No puede dejar en manos de donaciones o contribuciones solidarias -por supuesto muy importantes y que tienen que ser bien recibidas- la solución a cuestiones como atender a los más necesitados en momentos como éste". Y en ese sentido piensa que "es mejor recaudar impuestos para ayudar a la población que más necesita de la existencia de la Administración, que recibir donativos. Y esta pandemia nos tiene que hacer reflexionar sobre ello".

Pese a todo, sostiene que "en otros ámbitos de la actividad, alejados de los servicios sociales, sanidad o educación, que deben suponer los pilares básicos de una democracia social como la nuestra (recuerden, Artículo 1 de la Constitución Española: España se constituye en un estado social y democrático de derecho), sí se necesita un sector privado fuerte, sólido, comprometido con la sociedad".

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