19 de noviembre de 2019
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Castilla-La Mancha, entre las 6 comunidades en las que Cs tendría que elegir entre la derecha o el PSOE

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Carmen Picazo, candidata de Cs a la Presidencia de la Junta

Esta será la primera vez que en la mayoría de comicios autonómicos se celebrarán las elecciones autonómicas un mes después de las generales. No se sabe cómo influirá este hecho en los resultados del 26-M, pero todo hace pensar que serán una continuación de las generales en el sentido de que la fragmentación del centroderecha beneficiará extraordinariamente al PSOE, que puede mantener las comunidades en las que gobierna en la actualidad y recuperar algunas otras. 

Y es que al centro no le cuadran los números sin recurrir al apoyo de VOX y, además, Ciudadanos necesita confirmar su posición de partido centrista compensando la coalición de gobierno que tiene en Andalucía con el PP. Para ello necesita pactar con el PSOE en otras regiones, como por ejemplo en Castilla-La Mancha.

De los gobiernos en juego el próximo 26 de mayo, el Partido Popular lidera actualmente cuatro: Madrid, Castilla y León, La Rioja y Murcia. Tal como ha publicado el diario El Mundo extrapolando los resultados de las generales a las autonómicas, los populares no retendrían ninguno de ellos en solitario, ni tampoco con el apoyo de Ciudadanos, siempre bajo la hipótesis de que no se vieran superados en votos por los de Albert Rivera, algo que ha sucedido el 28-A en Madrid y en Aragón. La suma en solitario del PP y los naranjas tampoco sería suficiente para arrebatar gobiernos al PSOE en el resto de territorios. Pero eso mismo es lo que le ocurre a Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha, y también a Javier Lambán en Aragón, dos de los nombres más críticos con Sánchez y a quienes la suma con Unidas Podemos no les permitiría gobernar otra legislatura. Si no obtienen mayoría absoluta dependerían, en consecuencia, de Ciudadanos.

A Ciudadanos se le abre una alternativa hacia la izquierda, junto al PSOE, que les evitaría las fotos con Vox al tiempo que a los socialistas les permitiría mantener Extremadura, Aragón, Asturias y Castilla-La Mancha con mayorías absolutas, además de Madrid, donde la rozarían. Salvo en Asturias, en ninguno de esos lugares la suma de socialistas y Podemos supera a sus números con Ciudadanos.

En Castilla-La Mancha, donde la extrapolación de los resultados del 28-A a las autonómicas depararía 13 diputados para el PSOE, 9 para el PP, 6 para Ciudadanos, 4 para Vox y 1 para Podemos, la solución de gobierno parece más clara que en ningún otro sitio después de que dirigentes con gran peso en Cs como Juan Carlos Girauta hayan mostrado ya su simpatía por García-Page y su animadversión hacia el PP de Paco Núñez. Si el PSOE llegara al borde la mayoría absoluta, Page podría gobernar sin suscribir ningún tipo de pacto de legislatura y apoyándose puntualmente en VOX, en caso de que el partido de Albert Rivera renunciara a un pacto conjunto con el PP y VOX.

Otra cosa sería que PP y Cs tuvieran un empate técnico -o que los naranja superaran a los azules- y pudieran formar gobierno con el apoyo de VOX otorgando la presidencia de la Junta al partido de Rivera. Un dilema para el PP de Paco Núñez: Dejar gobernar a Page o cogobernar a las órdenes de Carmen Picazo. Y puede que también un dilema para CS.

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