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Dos altos cargos independentistas denuncian a un influyente castellano-manchego

Roger Torrent Roger Torrent

Hace ya un tiempo que el conquense Félix Sanz Roldán abandonó la dirección del CNI, pero no por ello ha dejado de estar presente casi a diario en los medios de comunicación, la mayor parte de las veces por los líos contables del rey emérito y su "amiga entrañable" Corinna Larsen.

Este jueves, además, hemos conocido que el presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, y el exconseller Ernest Maragall interpondrán una querella contra Félix Sanz Roldán por el hackeo de sus teléfonos móviles en 2019. Defensa negó el miércoles la implicación del CNI, del que era responsable: "El CNI no ha tenido absolutamente nada que ver con el tema. Actúa siempre con arreglo a la legalidad".

La querella por delitos contra la intimidad se presenta inicialmente contra Roldán −responsable del CNI hasta julio de ese año y luego sustituido por Paz Esteban López− "sin perjuicio de que de la investigación puedan salir otros autores", porque este cargo tiene "la responsabilidad en la dirección estratégica" de las acciones de espionaje o, en todo caso, "la responsabilidad de control" de la actuación. "Los datos obtenidos hasta el momento apuntan a que la utilización del software Pegasus se encuentra en manos de las agencias de inteligencia gubernamentales", señalan. Precisamente este mismo jueves El País publicaba, citando fuentes próximas a la inteligencia española, que los servicios de información disponen del programa espía Pegasus de la compañía israelí NSO.

Los hechos ocurrieron en 2019, cuando el programa espía Pegasus, desarrollado por la compañía israelí NSO, aprovechó un fallo de seguridad de WhatsApp. No solo accedió a sus teléfonos, sino que infectó a otros 1.400 terminales en el mundo, entre ellas 130 representantes de la sociedad civil.

Pese a todo, Torrent ha defendido la querella contra Roldán porque "era el máximo responsable del CNI en el momento del ataque". Según ha expresado en una entrevista en la cadena SER, hay "evidencias e indicios contextuales" sobre la autoría del CNI, aunque ha hablado con la ministra de Defensa, Margarita Robles, y esta le ha negado que los servicios de inteligencia españoles estén implicados.

A los independentistas no les convence ninguna otra razón que no sea la de ir contra el representante de un órgano del Estado español. Por eso, a pesar de las evidencias de que fueron instancias distintas a las del CNI las que provocaron la infección de los teléfonos, se han empeñado en denunciar al general conquense como responsable de los espías españoles cuando se produjo el ataque.

"El CNI dispone de este software. Todo nos indica que detrás está el CNI", ha afirmado el presidente del Parlamento, y ha reclamado que el Gobierno "debería ser el primer interesado en que el espionaje político no se produjera nunca más". 

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