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La errática política de Pedro Sánchez, ¿perjudica o beneficia a Page?

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Emiliano García-Page

“En España no existe el "clamor por el diálogo" que cínicamente invoca Carmen Calvo. En España existe más bien un clamor contra los abusos del nacionalismo, que se ha prevalido con deslealtad continuada de su posición de bisagra para chantajear al Estado a costa de la igualdad de todos los españoles. No otra cosa explica la histórica expulsión del socialismo de la Junta de Andalucía, y el mismo horizonte electoral amenaza a los barones de los que usted [Pedro Sánchez] parece estar vengándose: le prohibieron pactar con independentistas antes de que dieran un golpe a la Constitución y usted ha pactado con ellos después de darlo”. No es nuestro relato ni del PP ni de CS. Y mucho menos de VOX. Es un largo entrecomillado de la certera carta-editorial que ayer le dedicó El Mundo a Pedro Sánchez, un artículo preciso y necesario que deja en cueros al presidente del Gobierno de una nación de la que está vendiendo la unidad de sus territorios por un plato de lentejas.

Llama la atención en dicha carta la referencia a la particular venganza de Sánchez contra los barones que le prohibieron pactar con los independentistas y le apearon de la secretaría general del PSOE. Socialistas de Castilla-La Mancha no descartan que sea así, aunque son conscientes de que el asunto tiene también otras aristas de calado, incluida la ambición personal de Sánchez y su afán por mantenerse en el poder a toda costa y sin considerar en absoluto las graves consecuencias que puede tener para el futuro del Partido Socialista.

Pero hay voces que empiezan a considerar que la actuación de Pedro Sánchez con los separatistas catalanes y la indignación que está creando entre el resto de los españoles, lejos de perjudicar electoralmente a los barones “díscolos” del PSOE les está beneficiando extraordinariamente porque les da la posibilidad de hacer ostentación de su “españolismo” y de su defensa de la unidad nacional. Les hace aparecer como una especie de héroes disidentes en defensa de España frente a la propia dirección nacional de su partido y del presidente del Gobierno. Emiliano García-Page, que desde hace unos meses luce una pulsera en su muñeca derecha con los colores de la bandera nacional, ha destacado entre los demás barones en su papel discrepante desde que salió a escena el asunto del mediador. Habrá votantes socialistas en Castilla-La Mancha que no están dispuestos a respaldar al PSOE de Sánchez en unas elecciones generales por culpa de su errática política catalana y supuestamente antiespañola, pero justo por lo contrario votarán a Page en las autonómicas. El efecto Sánchez, en definitiva, ayudaría a Page a ganar las elecciones de mayo.

Lo empiezan a pensar algunos. Es como el efecto Trasvase. Si Sánchez prohíbe derivar agua del Tajo al Segura, Page se pone la medalla porque el gobierno del PSOE al que apoya rema a favor de los castellano-manchegos. Pero si se autorizan nuevos trasvases también Page gana porque se sitúa a la cabeza de la manifestación antitrasvasista, poniendo los intereses de la región por encima de los de su partido. Cualquiera de los dos escenarios le benefician. Y así lleva el PSOE más de 30 años en la región.

Los que así opinan olvidan el factor andaluz. Susana Díaz se exhibió como españolista y antisanchista, y ahí están los resultados. Sin embargo, estos mismos creen que Castilla-La Mancha es diferente, y sus circunstancias también. Ya se verá.

Mientras, el candidato del PP-CLM, Paco Núñez, ha intentado sacar rédito de la frase de Page en la que se proponía como mediador de las negociaciones catalanas, pero se ha equivocado al tomar al pie de la letra algo que era una ironía. En lo que no ha errado Núñez es en proponer a Page que ponga a sus siete diputados del Congreso a disposición de la moción de censura de Casado para sacar a Pedro Sánchez del Gobierno. Por supuesto que es algo inaceptable para Page, pero eso sería pasar a los hechos para que no quede todo, como siempre, en postureo político y juegos de palabras.

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