UN VUELO OPORTO-MADRID QUE SE HIZO INTERMINABLE

Así temió Sara Carbonero por su vida en un avión: "Pensé en mis hijos y tuve miedo"

La periodista toledana Sara Carbonero
La periodista toledana Sara Carbonero

La toledana Sara Carbonero ha querido abrirse a sus fans para hablar de su mayor miedo en el nuevo post de su blog 'Cuando nadie me ve'. La presentadora ha explicado una reciente y dramática experiencia que vivió mientras intentaba aterrizar en Madrid.

La esposa de Iker Casillas, con residencia habitual en Portugal, viaja regularmente a España, por lo que, la ruta Oporto-Madrid se la conoce perfectamente. Aún así, hace unos días tuvo que vivir con miedo y mucha tensión un viaje donde las excepcionales circunstancias climatológicas impedían aterrizar en la capital, prolongando el vuelo más del doble de lo habitual y provocando importantes turbulencias. "El silencio sepulcral solo se veía  interrumpido de vez en cuando por los “¡Aaaaayyyyyyy!” cada vez que el avión bajaba y volvía a subir de forma violenta. Como si de una escena de película se tratase, mi vaso de café se fue deslizando por la bandeja de un extremo a otro hasta que acabó por caerse al suelo. No pude hacer nada para impedirlo porque por entonces ya estaba con la cabeza dentro de una bolsa intentando relajarme y no vomitar", narra la castellano-manchega.

"Llevábamos más del doble del tiempo que debía haber durado el vuelo y más allá del retraso y del contratiempo que supone no llegar a la hora prevista, la situación estaba volviéndose cada vez más agobiante. Se escuchó de pronto: En 10 minutos aterrizaremos, disculpen las molestias. Al decir eso el piloto no debió pensar que como pasara un solo minuto más de los diez, íbamos a entrar en una fase crítica y así fue. Pasaron 10, 15, 20 y 25 minutos durante los que se me pasaron por la cabeza un montón de cosas. Llegué a pensar que el avión realmente tenía algún problema o avería y que no querían decirnos nada por no sembrar el pánico, pensé que en cualquier momento nos podíamos estrellar, que en casos así era una suerte estar incomunicado para no poder mandar mensajes a nuestros seres queridos poniéndoles el cuerpo del revés", añade la periodista. 

Fue ahí cuando Sara empezó a pensar en sus seres queridos y en todo lo que dejaría atrás si ese avión no conseguía tomar tierra: "Pensé en mi familia, en mis hijos y tuve miedo, mucho miedo. Un miedo irracional que antes de ser madre no conocía pero que en los últimos años me acompaña a menudo". Y es que tras la llegada de Lucas y Martín, su vida y sus prioridades han cambiado: "También tuve tiempo de darle una vuelta a eso. ¿Sería entonces que ahora valoro más mi vida que cuando ellos no habían nacido? ¿Es que antes de ser madre era una inconsciente? Más bien creo que la maternidad viene con un montón de cosas maravillosas y con un buen puñado de miedos e inseguridades, como por ejemplo el miedo a no estar y que tus hijos te necesiten, a no verles crecer, a perderte algo de sus vidas. Me entraron sudores fríos y una sensación de claustrofobia tremenda".

Además, la periodista ha querido incidir en su blog que su mayor miedo ahora es que les suceda algo a sus pequeños: "Un miedo aún mucho mayor a que me pase algo a mí. Miedo a que les pase algo a ellos. A no controlar todas las situaciones y no poder evitar su sufrimiento".

Por suerte, tras varias aproximaciones fallidas a pista, el avión consiguió aterrizar en Barajas. "Cuando bajé me dieron ganas de besar el suelo como hace el Papa", finaliza Carbonero.

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