NO SE HA HABLADO DE ELLO HASTA AHORA

Salen a la luz dos enfermedades raras y desconocidas del rey Felipe VI

El Rey Felipe, con una tirita en un dedo, saluda al ministro de Universidades, el albaceteño Manuel Castell El Rey Felipe, con una tirita en un dedo, saluda al ministro de Universidades, el albaceteño Manuel Castell

Se empieza a conocer que el rey Felipe VI sufre dos enfermedades raras de las que nunca se ha dado explicación: onicofagia y narcolepsia, es decir, hábito de comerse las uñas y sueño.

La onicofagia lleva a comerse las uñas de forma compulsiva y comporta además problemas a los dientes, deformaciones en la cutícula, verrugas e infecciones. Las imágenes del jefe del Estado en recepciones oficiales muestran sus dedos llenos de tiritas o directamente las manos sangrando.

Sobre la segunda enfermedad, la narcolepsia, ha sido el veterano periodista Jaime Peñafiel el que ha hablado en su columna semanal en República.com. Es también preocupante en alguien que conduce. El cronista lo reveló en un libro: "Era un niño malcriado, flojo en sus estudios, con faltas de asistencia y puntualidad y déspota. Con un grave problema añadido: el sueño. Su pubertad le provocaba cierta vagancia, somnolencia y falta de interés general. Se quedaba dormido hasta de pie. Si estaba sentado, Felipe se dormía. Padece narcolepsia".

Peñafiel ha hablado ahora sobre el 23-F, cuando su padre obligó al entonces príncipe a presenciar todo lo que se cocía en Zarzuela durante el golpe de Estado: "¡¡Felipe, no te duermas!!! le gritó. La explicación, independiente de su edad y de que se aburriera, es que Felipe estaba pasando una mala racha, como consecuencia de su crecimiento: se quedaba dormido hasta de pie. Me extraña que el equipo médico de la Casa Real no se ocupara jamás de este problema de narcolepsia o sueño sin previo aviso". 

Quizá estos problemas de salud no sean ni tan graves ni tan importantes como explica Peñafiel, que tiende a exagerar sus apreciaciones negativas de los miembros de la Casa Real. Puede que en estas circunstancias no esté demás una explicación por parte de Zarzuela.

Compartir