SIGUE VIVIENDO EN LA CASA DONDE CONVIVIÓ EL MATRIMONIO

La viuda del empresario "toledano" muerto por Covid-19 se queda fuera del testamento

Esther Doña en una portada de Hola! Esther Doña en una portada de Hola!

Fue una de las primeras muertes de personajes famosos que se conocieron al principio de la crisis sanitaria del coronavirus. Carlos Falcó falleció en soledad en Madrid y sus cenizas fueron trasladadas a su finca de Malpica de Tajo, en Toledo, donde permanecen mientras la familia espera que se levante el estado de alarma para celebrar un funeral en condiciones.

Desde antes del 20 de marzo lleva su viuda, Esther Doña, confinada en el Palacio de El Rincón, la mansión que fue su domicilio conyugal mientras estuvo casada con el marqués de Griñón. Ahí pasó la pareja los últimos meses juntos antes de que muriera el marqué, alternando El Rincón con un piso del Barrio de Las Letras en Madrid.

Esther estaba también contagiada de coronavirus y debía guardar la cuarentena obligatoria, por eso no pudo estar con su marido durante el tiempo que estuvo ingresado en el hospital ni tampoco pudo asistir a su incineración y a traslado de sus cenizas a la finca Casa de Vacas de Malpica.

Tres meses después Ester Doña sigue viviendo en el palacio donde en el verano de 2017 celebró en total intimidad su matrimonio, para después hacer una gran fiesta en otoño. Según Informalia les contó a algunos de los amigos de su marido que la llamaron para darle el pésame que abandonaría el palacio en pocas semanas, para irse a uno de los dos pisos que tiene en Las Rozas, adquiridos por su anterior marido.

Sin embargo, cuando se hizo público el testamento de Carlos Falcó, sus herederos confirmaron las sospechas de que el difunto aristócrata dejaba más deudas que bienes. Deudas millonarias y perfectamente documentadas que contrajo con su hijo mayor Manolo Falcó Girod, convertido en su mayor acreedor. Cuentan allegados a la familia que su cuarta esposa ni siquiera figuraba en su testamento. Carlos Falcó no le ha dejado nada.

Ella puede disfrutar del palacio por tiempo indefinido, aunque los hijos quieren recuperarlo. Si llegara a venderse gran parte de esos beneficios serían para satisfacer las deudas del marqués con Manolo, su hijo mayor. Los herederos pagan todos los gastos de la propiedad ya que, según Informalia, Esther Doña es incapaz de sufragar ese importe.

Estos días, los herederos del marqués negocian comprarle a Esther el usufructo del palacio, darle la cantidad que convengan y que abandone la mansión.

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