REPORTAJE DE 'EL ESPAÑOL' SOBRE LA ANGORRILLA

Así era el lujoso "hogar paralelo" del rey Juan Carlos y Corinna a 19 kilómetros de Zarzuela

Juan Carlos I y Corinna Larser Juan Carlos I y Corinna Larser

El rey emérito de España, Juan Carlos I, no está teniendo una jubilación tranquila. La exposición mediática, muy en negativo, a la que se está sometido el monarca tras conocerse sus supuestos negocios en negro y su íntima relación extramatrimonial con Corinna Larsen no parece cerca de acabar. La prensa española cada vez ofrece más detalles de la hasta ahora desconocida (o al menos no publicada) vida paralela del padre del actual rey, Felipe VI, que ya ha repudiado públicamente a su progenitor.

Este sábado, la periodista Cristina Coro firma en El Español un interesante reportaje sobre la finca La Angorrilla, propiedad de Patrimonio Nacional y ubicada en el Monte de El Pardo (Madrid), que el diario de Pedro J. Ramírez presenta como "el hogar paralelo que Juan Carlos montó con Corinna junto a Zarzuela". "Este antiguo pabellón de caza está situado en un paraje sin igual y allí, probablemente, pasaron sus mejores momentos el Rey emérito y la que fue su provechosa amante durante una larga temporada. En la actualidad, la actividad del lugar ha vuelto al principio, cuando era tan sólo el centro donde los agentes forestales del monte tienen su lugar para cambiarse y organizarse. Han vuelto a la era precorinna", añade.

El Español informa, además, de que Corinna y uno de sus dos hijos, Alexander, habitaron en esta lujosa vivienda de Patrimonio Nacional, a solo 19 kilómetros de Zarzuela, la residencia oficial de los Reyes de España, de manera intermitente desde 2008 hasta 2012. De Juan Carlos I, señalan que allí "vivió una temporada de supuesta felicidad junto a su otra familia: Corinna y uno de los dos hijos de esta, Alexander, al que consideraba casi suyo como se demuestra en el ‘regalo’ de 65 millones de euros que les hizo a ambos para que nunca tuvieran problemas financieros".

"En 2006 Patrimonio Nacional comenzó las obras de rehabilitación de esta finca, el antiguo pabellón de caza del Palacio de El Pardo, pero que tiene una entrada directa desde Zarzuela y en el que casi dos años después se instalaría la amante del entonces Rey para convertirla en su hogar durante los cuatro siguientes años. La empresaria alemana era tratada por los Servicios de Seguridad del Estado como un miembro VIP, por lo que contó con una escolta oficial bajo el nombre clave de ‘Ingrid’. Entre las reformas que se hicieron, instalar un muro para evitar ver lo que ocurría en los jardines y se construyó un garaje con acceso directo a la vivienda", cuenta la periodista que firma el reportaje.

"No esta claro quién pagó las obras que adecentaron el nuevo hogar paralelo de los Borbón Larssen en El Pardo. La memoria de Patrimonio Nacional revela que en 2004 se invirtieron 288.964 euros en actuaciones de conservación y mejora de las casas forestales del monte de El Pardo, entre la que se encuentra La Angorrilla. Las cuentas de dos años después vuelven a hablar de obras de conservación en La Angorrilla, Águila Alta, la Quinta, Somontes y Casa Quemada", informa El Español.

"Le llamábamos la vecina"

"Todos sabíamos que estaba en la casita al lado del embalse. Le llamábamos 'La Vecina'. Eran viajes diarios de Juan Carlos ida vuelta hasta allí. Y el hijo se pasaba el día con la moto por el monte", cuenta una persona cercana a Zarzuela. Todo acabó tras el accidente del rey ocurrido durante un safari en Botsuana, al que acudió junto a CorinnaAlexander, un viaje del que otros medios han publicado que fue un regalo por el décimo cumpleaños del niño, que ahora acaba de cumplir 18 años.

"Volviendo del país africano, el entonces Jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno le indicó a la ‘amiga entrañable’ del Rey que no veía conveniente que acompañara al padre de Felipe VI hasta el hospital donde iba a ser operado de su rotura de cadera y que debía continuar su vuelo hasta Mónaco. Esa decisión, tomada el 14 de abril de 2012 terminó con el amor entre la misteriosa rubia que acompañaba a Juan Carlos a todos sus viajes y este", cuenta el digital de Pedro J.

"Ahora (Corinna) está disfrutando de su venganza. Desde que se marchó ha debido sentir una rabia enorme por el chollo que perdió, porque con todos los respetos, si se le ponían al teléfono jeques árabes o mandatarios rusos para hacer sus negocios, era por deferencia a nuestro Rey", confiesa un amigo de Juan Carlos. "Dicen que la venganza se sirve en plato frío, y ya te digo yo que Corinna es una mujer de rompe y rasga, y nunca le perdonará su humillante salida de España. Vivía como una reina en La Angorrilla, mejor que la que tenía el título de verdad", añade.

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