23 de octubre de 2019
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AÑO JUBILAR DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA VERA CRUZ

160 personas siguen la flecha morada de Toledo a Urda durante el fin de semana

Peregrinos al Cristo de la Vera Cruz llevan años marcando los caminos que llegan a Urda. Una multitud de gentes que peregrinan caminando a este pueblo toledano lo hacen por viejos caminos públicos y cañadas reales, evitando las carreteras, disfrutando del campo y del silencio, sólo roto por la fauna del lugar, meditando y en recogimiento, ofreciendo las peticiones y deseos a presentar al Santísimo Cristo de la Vera Cruz.

En esta novena edición de la peregrinación a Urda, este grupo de 14 amigos, muchos de ellos naturales y miembros de las cofradías titulares del Cristo manchego, encabezados por José María Rabadán, coordinarán la peregrinación en la que participan 125 adultos y 35 menores.

La peregrinación se distribuye en tres jornadas, comenzando el viernes 20 de septiembre desde la Catedral Primada de Toledo hasta Ajofrín, unos 24 km., el sábado 21 recorrerán los 22 km. que separan Ajofrín de Los Yébenes, y por último, el domingo 22 caminarán los 34 km. hasta Urda, a donde esperan llegar sobre las 12 del mediodía para participar en la Misa del Peregrino en el santuario del Cristo de la Vera Cruz.

Esta etapa es muy especial porque, además de incorporase nuevos peregrinos, los niños recorren los últimos kilómetros, desde el paraje del Rinconcillo, a lado de sus padres y juntos llegan a los pies de la venerada imagen del Cristo de la Mancha

Esta peregrinación simboliza la unidad y promueve al amor al prójimo como Cristo nos enseñó. Asemejando el camino al camino de la vida, unos realizan el caminar para dar gracias a Dios, otros caminan en la oración y penitencia para pedirle al Cristo por un familiar enfermo o acompañan a ese enfermo caminando hasta el Santuario del Cristo, o pedir por uno mismo.

En esta ocasión la peregrinación está marcada por la celebración de Año Jubilar en el santuario diocesano del Santísimo Cristo de la Vera Cruz en Urda y las gracias jubilares concedidas por la Santa Sede.

Indicar que durante la peregrinación no faltan los momentos de oración, tanto comunitaria como personal, para preparar el encuentro al final del camino con el Nazareno.

Peregrinar en este Año Santo a Urda, siguiendo la flecha morada, color del manto del Nazareno, llegar hasta su imagen desde todos los caminos que conducen a Urda, será motivo de alegría, no sólo por conseguir la “urdetana”, sino sobre todo por lucrar el Perdón Jubilar.

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