08 de diciembre de 2019
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HABLAMOS DE SEXO

El primer objetivo, y casi el único, de la sexualidad: Disfrutar

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Ana M Ángel

Nos estrenamos hablando la sexualidad en general: ellos, nosotras… Y cada uno con unas necesidades y unas manifestaciones distintas ¡Qué lio! Antes de nada quiero insistir, como psicóloga que soy, en que la sexualidad, tanto en su práctica como en su patología, está siempre ligada al funcionamiento psicológico, educación y experiencias de cada individuo.

 

Y por supuesto lo más importante en el sexo es siempre DISFRUTAR. Y ningún otro. Disfrutar como sea. Todo vale en una pareja siempre y cuando ambos estén de acuerdo; sí, lo que sea que a los dos les apetezca libremente. Espero conseguir en los lectores una visión distinta y más adaptada a la realidad de la que escucho con frecuencia en mi consulta sobre las prácticas sexuales, también pretendiendo minimizar y relativizar síntomas, reajustar creencias y poner en práctica desde ahora mismo unas relaciones sexuales basadas en la naturalidad, sin prejuicios y llenas de placer, disfrute gratuito y siempre al alcance (sobre todo para quienes tengan pareja).

En el sexo, hombres y mujeres somos muy distintos y sobre la sexualidad hay desgraciadamente muy poca información accesible y fiable. Existe aún vergüenza a preguntar abiertamente a los especialistas. Social y educacionalmente, a los hombres se les han atribuido una serie de “obligaciones” como son DURAR, NO PERDER LA ERECCIÓN Y QUE ELLA DISFRUTE (con la penetración, claro). Estas obligaciones convierten el momento de la relación sexual para ellos en casi un examen, en el que si nosotras manifestamos abiertamente el disfrute que ellos esperan producir no les agredimos con ninguna crítica, entonces se ponen “las medallas”. Las chicas, por el contrario, somos “las princesas” y necesitamos mucho amor, mimos y un cortejo currado previo al acto sexual. Así, con toda probabilidad, tendremos “ganas” y habrá sexo.

"Saber hacerlo"

En toda esta “secuencia comportamental” estoy refiriéndome a parejas que, convivan o no, tienen una buena relación entre ellos. Continuando con los patrones de comportamiento masculino, ellos se desviven por nosotras en esos momentos porque, insisto, para ellos es muy importante salir reforzados de esa práctica sexual. Los problemas empiezan cuando ambos queremos imponer lo que en nuestras prácticas anteriores o imaginadas creemos que es lo que “hay que hacer”. Pero no, con cada persona las cosas son diferentes y para “saber hacerlo” lo más importante es la comunicación de lo que nos gusta y la no adivinación de lo que le gusta al otro.

Un error que veo muy frecuentemente es que muchas mujeres empiezan a comportarse y a exigir de forma machista prácticas sexuales que no necesitamos pero que hemos creído que deben ser así por películas porno, por comentarios entre amigas, por propias experiencias de inexperiencia... Entre otras, a exigir un orgasmo con penetración; y eso no es así en las mujeres porque ni ellas mismas se conocen sexualmente. Las exigencias del tipo que sean en el sexo, tanto por parte de hombres como de mujeres, son determinantes para el desarrollo casi inmediato de problemas sexuales.

Un error importante a la hora de tener relaciones sexuales es focalizar en la penetración el momento más importante ya que las mujeres con lo que más disfrutamos es con los juegos, del tipo que sean, y los hombres, bueno, sí, para ellos es el momento en el que van a tener un orgasmo y una eyaculación. En nosotras un orgasmo sólo es posible mediante frotamiento directo o indirecto del clítoris, no necesitamos la penetración. Y como recordatorio del principio: OBJETIVO DISFRUTAR. 

Ana Mª Ángel Esteban. Psicóloga Clínica. Sexóloga. 615224680. Toledo

 

 

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