09 de diciembre de 2019
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SUS RUINAS HAN QUEDADO AL DESCUBIERTO DEBIDO AL ESTADO DE ENTREPEÑAS

Un lugar mágico de Castilla-La Mancha, grabado a vista de pájaro tras décadas bajo el agua

Nunca antes habíamos visto así, a vista de pájaro, uno de los lugares con más encanto de Castilla-La Mancha. La tecnología y la preocupante situación del embalse de Buendía, a menos del 10 por ciento de su capacidad por culpa de la sequía y de los trasvases al Segura, han permitido grabar desde un dron lo que queda del Real Sitio de La Isabela, un balneario situado en las orillas del río Guadiela, próximo a las localidades de Cañaveruelas (Cuenca) y Sacedón (Guadalajara), que quedó inundado por las aguas del pantano en 1958. 

La empresa Dron Profesional, encargada de realizar esta bella grabación, la publicó el pasado miércoles 6 de diciembre en la plataforma YouTube, donde el pasado mes de noviembre colgaron también un vídeo sobrecogedor que demuestra que los embalses de la cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, se han convertido en un desierto.

En esta ocasión las imágenes se centran en el las ruinas del Real Sitio de La Isabela y Baños de Sacedón, cuyas aguas se describieron como curativas desde el siglo XVII. Según el libro “La Isabela. Balneario, Real Sitio, Palacio y Nueva Población”,  a este balneario le llegó el nombre de “La Isabela” por decisión real, destacando así el uso que por parte de la monarquía hispana se hizo del mismo, y reflejando en su título el recuerdo de doña Isabel de Braganza, segunda esposa del rey Fernando VII. Aunque fue el tío de este, el Infante don Antonio de Borbón, hermano de Carlos IV, quien inició su uso y programó estancias en “los Baños de Sacedón”, como primeramente fueron llamados.

El Real Sitio de La Isabela consistía en un poblado de calles en cuadrícula y un enorme palacio rectangular. Había unas 50 viviendas y muchas habitaciones para los visitantes y los residentes que iban a beneficiarse de las aguas termales del balneario. La gente acudía para buscar alivio de enfermedades varias como la gota, la epilepsia, las convulsiones, el reuma, las erupciones de la piel, etc. Con los años se añadieron la Casa de Oficios, la Casa de Servidumbre, la iglesia y unas cuantas fuentes que adornaban las calles y paseos. En las inmediaciones se trabajaba un gran huerto.

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