EN LA ANTIGUA IGLESIA DE SANTA CRUZ

Las obras de arte de la Colección Roberto Polo en Cuenca ya están siendo instaladas

Las obras que constituirán los fondos permanentes de la segunda sede de la Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha (CORPO), están siendo instaladas en la antigua iglesia de Santa Cruz de Cuenca. Así, si hace 54 años la ciudad se convertía en la primera en albergar el arte abstracto español, a partir de ahora se incorpora a la actualidad artística internacional.

CORPO es una iniciativa del Gobierno de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que comenzaba su andadura en el mes de marzo de 2019 en Toledo. Regido por la Fundación Colección Roberto Polo, este museo es uno de los pocos que existen en el mundo creados por una administración pública para acoger una colección de arte privada, colección esta que ha sido catalogada por la crítica internacional entre las 20 antológicas del mundo, según ha informado la Colección en nota de prensa.

La consejera de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha, Rosa Ana Rodríguez, ha afirmado que con la puesta en marcha de esta segunda sede, "el Gobierno del presidente Emiliano García-Page cumple con uno de sus compromisos culturales con Cuenca". Ha destacado además que sumar una nueva oferta cultural a la comunidad autónoma "es siempre un motivo de satisfacción, y más cuando ésta se produce en unos momentos tan difíciles como los que estamos viviendo".

La titular de Educación, Cultura y Deportes ha querido "poner en valor la apuesta por la cultura que viene realizando el Gobierno regional con el objetivo de ampliar los recursos culturales para la ciudadanía y hacer de los mismos un foco de atracción turística y motor económico para la región".

Vanguardias históricas europeas

Centrado su contenido en las vanguardias históricas europeas, sus fondos responden a la cesión de más de medio millar de obras del coleccionista cubano a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha por un período renovable de 15 años.

Las piezas abarcan desde el siglo XIX, cuando el arte comienza a dar señales de ruptura con los cánones establecidos, hasta nuestros días. Y si bien el nudo gordiano se sitúa en la Europa central, también las regiones septentrionales y el este europeo, así como su influencia en Estados Unidos, se recogen en sus fondos.

Entre otros muchos, destacan nombres como Karl Schmidt-Rottluff, Hermann Max Pechstein, Vassily Kandinsky, Oskar Schlemmer, Kurt Schwitters, Lászlo Moholy-Nagy o Max Ernst. La colección revelará además una larga serie de artistas menos conocidos en España pero fundamentales en la historia del arte como Paul Joostens, Marthe Donas, Pierre-Louis Flouquet, Victor Servranckx, Ivan Kliun, Marc Eemans o Thomas Downing, por citar algunos.

En la sede de Cuenca, el siglo XIX tiene presencia a través de figuras tan relevantes como Delacroix o Degas, pero el bloque principal sigue estando en las vanguardias históricas de principios del XX, con artistas de Francia, Bélgica, Países Bajos, Alemania, Austria, Inglaterra, Rusia, Estados Unidos y otros países. España está representada por una obra de Picasso.

La colección responde a un sentido vanguardista de "arte total", recorriendo transversalmente todas sus manifestaciones, tal y como hacían sus creadores, de modo que además de pintura, escultura, assemblage y demás artes plásticas, también se incluyen las artes decorativas y su posterior deriva en el diseño, así como importantes exponentes de la colección de fotografía.

Muchas de las piezas que podrán verse en esta segunda sede de CORPO son únicas no solo por su alto valor artístico e histórico, como las lámparas de Josef Hoffmann y de Eileen Gray, el jarrón de Koloman Moser, el relieve de Marc Eemans o El Puerto de Liverpool, óleo de John Atkinson Grimshaw, sino porque será la primera vez que la obra de estos y otros destacados artistas se exponga en un museo español.

Según declaraciones de Roberto Polo, la sede conquense "hará especial hincapié en la abstracción, estableciendo un paralelismo entre la creación de los artistas españoles que Cuenca supo reunir en su entorno a partir del año 1959, y la obra de sus coetáneos europeos y americanos en el período que le precede y le sigue".

Del total de obras que el coleccionista ha cedido a Castilla-La Mancha, que superan el medio millar, 250 piezas de 171 artistas pueden verse en la primera sede expositiva, ubicada en el antiguo convento de Santa Fe de Toledo. Recientemente, Roberto Polo ha hecho una nueva cesión de 36 obras para su exhibición en Cuenca, entre las que destacan un retrato de Degas (Portrait présumé de Madame Bellelli, óleo circa 1867), Don Quijote y Sancho Panza de Picasso (aguada en tinta china de 1955), así como dos nuevas obras de Delacroix, que se suman a la ya existente en la sede de Toledo. En el listado se incluyen otros destacados artistas no presentes en el museo toledano, entre los que cabe citar a Cocteau y Van Doesburg, o los ya mencionados Atkinson Grimshaw, Hoffmann y Moser.

En la antigua iglesia de Santa Cruz

La sede conquense se ubica en la iglesia de Santa Cruz, hoy desacralizada y declarada Monumento Nacional, que fue una de las primeras parroquias que florecieron en la ciudad tras su conquista por Alfonso VIII en el siglo XII, hecho histórico que supone el nacimiento de la Cuenca cristiana. Sobre aquel antiguo edificio medieval asomado a la margen del río Huécar, su actual arquitectura se inicia en el siglo XVI de la mano de Juanes de Mendizábal el Viejo y se reforma en el XVIII. Especial interés arquitectónico tiene su pórtico renacentista, bien conservado. Su estructura de planta única en forma de salón hace de este templo un espacio idóneo para el uso expositivo.

Santa Cruz presentó su última restauración en 2019, concretamente la que corresponde a la capilla del bautismo. A continuación, ha sido el estudio de arquitectura de Juan Pablo Rodríguez Frade (Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales), en constante colaboración con Rafael Sierra, director artístico de CORPO, el encargado de remodelar el espacio, cerca de 1.000 metros cuadrados, como ya hiciera en el antiguo convento de Santa Fe en Toledo.

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