HABLEMOS DE SEXO

¿Cómo saber si los Reyes Magos nos traen amor del bueno?

Ana M. Ángel Esteban Ana M. Ángel Esteban

Salud, trabajo y amor. Es lo que siempre pedimos y es que esencialmente es lo necesario para ser feliz. Un completo sin otras florituras (y sin entrar en cuestiones psicológicas como por ejemplo la resiliencia cuando uno o varios de esos fallan).

Este año sobre todo pedimos SALUD.

Sobre el trabajo, mejor que además nos guste. Porque tantas horas al día haciendo algo que te desagrada o que te llena, influye sí o sí sobre los demás aspectos de tu vida.

Y sobre el AMOR,  aunque suene cursi o ya a muy dicho, es la base fisiológica de que todo lo demás: de nuestras emociones y de nuestro comportamiento como humanos. Dejando a un lado a la razón, es el  responsable de que todo subjetivamente sea más o menos maravilloso o menos malo. Todo lo relativiza, todo lo mejora, hace que incluso algunos desagrados no existan. Es la química que nos manipula para sentirnos en un estado de casi sonrisa permanente. Si sentimos amor por alguien (no me refiero al amor solo de amigos) y si sentimos el amor de alguien, independientemente de que estemos enamorados (sería el estado máximo de “levitación emocional”), todo tiene más luz y  nos sentimos más seguros, más capaces, más enérgicos, “más mejores”.

Es cierto también que a veces le sobreestimamos, sobre todo cuando pedimos amor a cualquier precio, estar con alguien y se da más en las mujeres, que somos más emocionales aunque en general más independientes (en lo cotidiano).

Llega una edad en la que, “no sé por qué”, casi se roza la obsesión por  tener pareja….¿a cualquier precio? Suele ser los más mayorcitos, bueno a partir de los 45, aproximadamente, los que hacen planteamientos de necesidades vitales (si no has tenido pareja nunca o si estás separado). Los hombres necesitan resolver sus necesidades sexuales, de forma estable , sí sí… con la frecuencia que sea y la necesidad de  compañía...y ellas sentirse queridas, nada de sexo (que es secundario o innecesario por las hormonas).

Ante estas necesidades emocionales o sexuales se cae en una especie de concesión o sumisión que hace peligrosas las relaciones de pareja, sobre todo las nuevas,  aunque en las de tiempo podemos ver en muchas patrones tóxicos de manipulación y desinterés a todos los niveles, pero ahí siguen patológicamente o interesadamente….

En personas que previamente han tenido pareja, se dan dos situaciones. Las que han tenido buenas experiencias no tienen reparo en iniciar nuevas relaciones y de hecho lo hacen,. Por el contrario en las que no ha sido así, tardan o se niegan a pasar otra vez por lo mismo, anticipando malestar. Por otro lado existe también la costumbre aún habiendo tenido parejas desestructuradas, esa dependencia que no te deja darte la oportunidad de estar solo y descubrirte, esa necesidad patológica de estar con alguien aunque no sepas muy bien por qué si te lo preguntas. O miedos a separarse por la soledad, por miedo a las críticas, por miedos absurdos. Pero, ¿por qué nos obcecamos en la necesidad de tener AMOR en casa?

Cuando hay una razón para querer estar con alguien ya no eres libre, te sometes a ti mismo a cambio de lo que estés buscando o necesitando. Cuando buscas amor y te quedas con lo primero que llega… ¡¡¡cuidado!!! , eso es que no conoces la química  y la autoestima. Quizá la tienes un poquito bajita y corres el peligro de dar más que de recibir, de dar patológicamente a cambio de manipulaciones y chantajes emocionales. Puede ser terrible y llegar a no poder salir de ahí...y ¿todo por “amor”?

¿Necesitas amor o estás sintiendo amor?

¿Cómo es el amor del bueno? Es un amor sentido y no racionalizado. No intentas cambiar al otro porque así TE ENCANTA Y LO SIENTES. Gracias a él no eres feliz, sino que con él eres más feliz. Le admiras y te admira. No mides tus palabras ni reacciones sino que eres espontáneo sin miedo a sentirte juzgado. Estás deseando [email protected] porque te produce una emoción extra, aporta a tu vida lo que por ti [email protected]  no alcanzaría esa dimensión de sentimientos.  Te sientes protegido, tranquilo, querido… Todo lo que sientes, temes, deseas...puedes compartirlo con él. Repito. Sin sentirte juzgado. Puedes hablar, compartir tus opiniones... el sexo mejora la relación y no es una moneda de cambio (te doy amor a cambio de sexo y viceversa, que es lo que muchas mujeres hacen)...

Aparece una sonrisa cuando piensas en él y cuando le ves…..(me es difícil no hablar en femenino porque escribir siendo mujer, mientras siento lo que escribo, lo hace más fácil, pero al contrario es igual de inmenso, es lo mismo, por supuesto)

No es lo único en tu vida pero sí ocupa un lugar importante. Sientes respeto y te sientes respetado. No existen envidias ni competencias, hay tolerancia cuando se expresan opiniones...

En resumen, sientes que eres más y más feliz si estás con él que si estás sola. Solos también podemos ser muy muy felices, solo hay que intentar descubrirse, practicarse en la soledad, valorarse, reforzarse, animarse a uno mismo y ver después si aparece alguien (sin buscarlo, que eso ya denota algo) si nos aporta o nos complica aunque solo sea a veces. Y recuerdo, la química existe. No debemos forzar estar con alguien y mientras relativizar cosas que no nos gustan, bajo los efectos de nuestras carencias o necesidades emocionales, que nos confunden y muchas veces nos atrapan en relaciones muy muy tóxicas, POR AMOR.

Ana M. Ángel Esteban es psicóloga clínica y sexóloga.

 

Consulta en Toledo y online. Teléfono 615224680.

 

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