COMIENZAN LOS TRABAJOS

Mínima y respetuosa: todos los detalles de la restauración de la torre de la Catedral de Toledo

La restauración de la torre de la Catedral de Toledo, después de haber sufrido desprendimientos en octubre de 2018, se llevará a cabo con el objetivo de que se haga la mínima intervención y se tenga el máximo respeto por los materiales y técnicas originales.

Así consta en el proyecto del arquitecto-director del proyecto, Jaime Castañón, según ha publicado la revista Catedral de Toledo y recogido por Efe, que incluye también que el criterio principal en las actuaciones es recuperar los elementos de protección constructiva frente a la incidencia de la lluvia con un tratamiento centrado en la conservación.

La inspección pormenorizada de las fachadas y cornisas de la torre realizada previa a la obra ha arrojado que el estado general resistente y estructural de la torre es bueno, pero las cornisas y molduras se encuentran en un estado de deterioro, ocasionado por los agentes climáticos a lo largo de los años, que requiere una urgente restauración.

Esto ha producido desgaste en los elementos y que en algunos sitios se haya perdido la geometría primitiva, así como que las juntas se han convertido en vías de drenaje por la gran circulación de agua y esta situación ha ocasionado que los morteros también se hayan deteriorado y se haya perdido el elemento de sujeción y unión de la piedra.

En el artículo de la revista de la Catedral Primada, el director del proyecto ha explicado sobre la intervención que en primer lugar se colocará el andamiaje en todas las caras de la torre y que los trabajos se llevarán a cabo con un ascensor-montacargas para favorecer el flujo vertical de material y personas.

Una vez instalado el andamio se realizará una segunda inspección detallada para comprobar si hay alguna patología no detectada con anterioridad y se revisarán las zonas con más riesgo de desprendimiento para asegurarlas.

El siguiente paso será analizar en un laboratorio las muestras recogidas y proceder a la retirada de elementos extraños y a la limpieza general.

La parte más laboriosa, según el arquitecto del proyecto, será el cosido y adhesión de fragmentos de piedra.

Además, el proyecto contempla que los trabajos se realizarán empezando por arriba y a la misma altura, de forma que nunca haya operarios trabajando por debajo de otros.

Los elementos más singulares sobre los que actuará esta obra son la balaustrada superior, los elementos escultóricos, el friso de pizarra -el más dañado-, elementos cerámicos y de forja.

La finalidad de este proyecto, asumido por el Cabildo, es garantizar la superviviencia de la torre de la Catedral, un elemento arquitectónico icónico que puede visitarse.

En su interior aún conserva la antigua vivienda del campanero, la estancia que sirvió de prisión catedralicia y la famosa campana gorda de más de dos metros de altura y casi 3 de diámetro que pesa 14.500 kilos. 

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