UNA VOCACIÓN QUE TRASPASA GENERACIONES

María José, la toledana que nació matrona, igual que su madre y su sobrina

Las tres generaciones de matronas toledanas, en una captura de vídeo de El Mundo
Las tres generaciones de matronas toledanas, en una captura de vídeo de El Mundo

Hay profesiones que requieren de una vocación innata y la de matrona puede ser una de ellas, de lo que puede dar testimonio María José Rodríguez Rojas, que junto a su madre y sobrina, son ejemplos de una inspiración que nace en la cuna y sobrevive tres generaciones.

Hoy, 5 de mayo, se conmemora el Día Internacional de la Matrona, una fecha reivindicativa y a la vez de homenaje a una de las tareas más antiguas que ha evolucionado con el paso de los años y que se ha completado más allá del parto, su preparación o la educación maternal posterior.

María José Rodríguez Rojas, de 61 años y natural de Corral de Almaguer (Toledo), es matrona en el centro de salud del barrio de Buenavista en la capital castellanomanchega.

Lleva ejerciendo la profesión de matrona desde el año 1986, después de terminar su formación en 1979, y su testimonio, ofrecido a Efe, es reflejo de la vocación para ser matrona que heredó de su madre y que ha transmitido a su sobrina.

María José cuenta que, cuando iba a nacer, su madre, Andrea Rojas Gómez -la primera matrona de las tres generaciones- se puso de parto durante las fiestas del municipio toledano en el que residían y que "cuando el médico volvió al baile tras atenderla dijo: 'Hay una comadrona nueva'".

"Nunca he pensado en hacer otra cosa"



Fue entonces, desde su nacimiento, que María José sintió una inspiración especial y "nunca" ha pensado en hacer otra cosa, aunque confiesa que, si no hubiera sido matrona, habría querido ser azafata de vuelo.

A su sobrina, Ainhoa Liaño, le ha ocurrido algo similar, tenía la oportunidad de hacer la carrera universitaria de "Medicina o la que quisiera", pero se empeñó en estudiar Enfermería porque "quería ser matrona".

Además, María José relata, como anécdota, la curiosidad de que tanto su madre, como su sobrina y ella misma -las tres generaciones de matronas- eran las únicas familiares con ojos azules, que ahora también han heredado los hijos de sus sobrinos.

Su madre empezó a trabajar por el año 1950, rememora María José, y aunque en esa época ya estaba todo reglado en cuanto a la formación y profesión de comadrona, tuvo que desplazarse hasta Cádiz para realizar los exámenes pertinentes y, como España estaba sumida en la posguerra, necesitaba un salvoconducto para ir en tren porque "las mujeres no podían viajar solas".

De Ciudad Real a Corral de Almaguer



Andrea Rojas realizó las prácticas en Ciudad Real y luego comenzó a trabajar en la localidad toledana de Urda hasta llegar a Corral de Almaguer, donde se casó, tuvo sus hijos y ejerció durante muchos años la profesión de matrona.

En el caso de María José, el desempeño de su profesión ha estado ligado desde el principio a la Atención Primaria y su sobrina trabaja en Talavera de la Reina, pero entre las tres generaciones, sostiene que habrán ayudado a traer al mundo a "miles de niños".

Sin embargo, en todos estos años la matronería ha ido evolucionando y, en este sentido, señala que su madre empezó "a domicilio", que era como se llevaban a cabo los partos hasta los años 60, cuando las mujeres comenzaron a parir en los hospitales.

"Ella era la única matrona que había en el pueblo", indica, por lo que existía la tradición de "invitarla a todos los bautizos", a los que acudía acompañada de sus tres hijas para luego hacer la ronda de visitas a mujeres del pueblo.

El último domicilio



En el año 1970 entró a trabajar en Maternidad en el Hospital Virgen de la Salud de Toledo, donde estuvo hasta que se jubiló y desde entonces "se acabaron los domicilios, el último fue el mío", recuerda María José emocionada.

De hecho, afirma: "Mis hermanas, mis hijas y sobrinas hemos tenido la suerte de que ha sido ella la que nos ha cogido a todos, ha estado en todos los partos y no nos ha dejado en ninguno".

La práctica de la matronería ha cambiado y el hecho de que ahora sea, en la mayoría de los casos, hospitalaria ha hecho que "no haya tanta mortalidad como esa época", resalta María José, que lo achaca también a que "hay más cuidados en los embarazos".

Es más, defiende que la profesión de matrona no se limita al embarazo y al parto, sino que "hace todo el seguimiento de la mujer desde la pubertad hasta los 65 años", porque "la matrona es la enfermera especialista en la mujer", remarca.

María José aprovecha una fecha reivindicativa como el Día Internacional de la Matrona para subrayar que "no tendría que haber ni un centro de salud en toda España en el que no hubiese una matrona" y sentencia: "lo bueno que tenemos las matronas es que la puerta la tenemos siempre abierta para lo que la mujer necesite". 

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