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Arranca la XI Fiesta de la Vendimia en Daimiel con mucha emoción y la mejor música

“Si el amor mueve el mundo, el vino sin duda lo riega”. Esta fue una de las principales conclusiones de la mantenedora de la XI Fiesta de la Vendimia, María Dolores Martín de Almagro. Así comenzó el segundo fin de semana en torno a este evento, un particular homenaje que cada año organiza FEDADA (Federación de Asociaciones Culturales de Daimiel) en torno “a nuestra tierra, a una tradición que nos identifica y singulariza”, como expresó su presidente, José María Díaz-Salazar.

El máximo responsable de FEDADA tuvo palabras de recuerdo para su suegra fallecida hace un año, así como para otros dos amigos que se han marchado “por culpa de la maldita enfermedad del cáncer y que además estaban muy vinculados con FEDADA”, pidiendo un fuerte aplauso para quienes ahora luchan contra ella: Angelines Ontanaya, Julián Hernández ‘El Changa’ y José Luis Ruiz ‘Josele’.

Por último, Díaz Salazar no quiso dejar pasar la ocasión sin agradecer públicamente el apoyo de su junta directiva y de todas las asociaciones que conforman esta federación, así como el apoyo incondicional que recibe del Ayuntamiento para organizar una fiesta que “se supera y crece cada vez más”.

Todo ello se desarrolló la noche del viernes, durante el acto más institucional de esta celebración. El Teatro Ayala de Daimiel se vistió de gala para albergar el pregón 2018 y los diferentes nombramientos de los nuevos vendimiadores y pisadores de honor.  

Noche especial para Martín de Almagro, que afrontó esta tarea con “respeto y responsabilidad”, como así aseguró minutos antes de subir al escenario. Un pregón en el que principalmente abogó por hacer un cuidadoso recorrido a través de las diferentes historias sobre el fruto de la vid, el vino. Discurso en el que hizo gala de su rigor y conocimiento, si bien también desveló anécdotas personales como que de pequeña recuerda siempre ver en la pared de la cocina un plato que decía: “El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre”.

Así exaltó las bondades de este elemento ancestral del que ya encontramos referencias en el Antiguo Testamento, “cuando Noé se reservó este fruto para plantar una viña tras el diluvio universal”, como explicó la pregonera. Pero no fue la única historia acerca del vino, Martín de Almagro se empapó en multitud de curiosidades y referencias a lo largo de la historia, la literatura, el arte, la música o el cine. Incluso desveló la procedencia de los brindis e hizo alguno durante su pregón, para finalizar con una batería de refranes, de los que destacó como consejo aquel que dice: “A nadie le hace daño el vino, si se toma con tino”.

La velada continuó con los nombramientos de los vendimiadores de honor, David Sánchez-Camacho y Mari Cruces Fernández del Moral. Ambos miembros de ADIFISS (Asociación de Discapacitados Físicos, Psíquicos y Sensoriales de Daimiel) que encandilaron al público con su espontaneidad y sinceridad. Fue la forma de reconocer y rendir homenaje a una entidad que como ADIFISS trabaja a diario por la inclusión de estas personas con capacidades diferentes “y demostrar que pueden y deben estar presentes en todos los aspectos de la vida social y cultural de Daimiel”, como afirmó el presidente de esta entidad, Carlos De la Flor.

David y Mari Cruces, además de agradecer este nombramiento con sus palabras, quisieron dejar patente su arte en esto del baile y la música, ya que los dos son alumnos del taller de Musicoterapia desde hace varios años. De esta forma, hicieron una emotiva imitación de David Bisbal y Tini Stoessel con el tema ‘Todo es posible”, que arrancó las mayores ovaciones de la noche.

Y es que la cosa iría in crescendo a partir de ese momento, porque tras los vendimiadores de honor llegó el turno de los pisadores que este año han sido el cantaor y guitarrista daimieleño Ricardo Fernández del Moral, y la cantaora miguelturreña Eva María Pérez. Ataviado con su blusón manchego y su pañuelo de hierbas, Fernández del Moral abogó en sus palabras por “preservar las tradiciones y aquello que identifica y diferencia a cada pueblo. Una esencia que poco a poco se está perdiendo en un mundo cada vez más globalizado”.

Antes de cerrar el acto, el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, quien asistió acompañado de varios miembros de la Corporación Municipal, dedicó unas palabras a la asociación organizadora y a su fiesta “que pretende ensalzar nuestros viñedos, nuestros caldos y revivir la recogida de su fruto como se hacía en el siglo pasado bajo dos valores que encarna muy bien FEDADA: faena y compañerismo”.

Sierra prosiguió reconociendo el “importante papel” que cumple el asociacionismo local en la vida del municipio, además de felicitar uno a uno a los galardonados “quienes son los verdaderos protagonistas de esta fiesta”. De la pregonera, el primer edil aseguró que no tenía ni la más mínima duda de que su pregón estaría a la altura, “debido a la gran diligencia de María Dolores”; de los pisadores destacó su pasión encima del escenario y de los vendimiadores subrayó sus caracteres especiales que les hacen “únicos”.

Por último, el alcalde concluyó el turno de intervenciones animando a todos los daimieleños a participar de todas las actividades, “con el deseo de que ese éxito se traslade a los campos a través de buenas cosechas”.

Para cerrar, broche de oro con la actuación de Eva María Pérez, que interpretó El Emigrante y unas colombianas con letra dedicada a la Virgen de las Cruces. Arte a raudales en su intervención al igual que en la del daimieleño Ricardo Fernández del Moral, que volvió a dejar boquiabierto al público. Encendidos aplausos, olés y peticiones, gran cariño del respetable que el cantaor y guitarrista devolvió en forma de un mix de conocidas bulerías, con La bien pagá y con unos fandanguillos también adaptados a la noche y a la propia fiesta de la vendimia.

Casi tres horas después concluía esta gala, a la que asistieron más de 300 personas y en la que también se pudo ver participando activamente a ‘Uvito’, la mascota de esta fiesta, y a las damas y reinas infantil y juvenil de la Feria 2018. Fuera del teatro, momento para degustar un chorizo y un chato de vino, donde muchos cogieron fuerzas para desmelenarse en el wendi-guateque que este año se celebró en la Bodega de Garrones.

La Fiesta de la Vendimia ha continuado durante la mañana del sábado con diferentes propuestas aglutinadas bajo la actividad ‘Id cogiendo lineo’. En ella han participado una veintena de personas, algunas llegadas desde Madrid o Alicante que se han interesado por conocer parte del patrimonio daimieleño. Primeramente con una visita guiada al Museo Comarcal, para continuar, después, con la cita ‘Vamo a la Bodega’. Uno de los principales reclamos del día que ha tenido como protagonista la casa y bodega familiar de Mercedes Melero, dueña de esta propiedad perteneciente a la familia de José Ruiz de la Hermosa y que se emplaza en dicha calle, en el número 13.

Como ha señalado el presidente de FEDADA, a mediados del siglo XX en Daimiel existían más de 300 bodegas familiares, “algo que hemos ido perdiendo, aunque aún quedan joyas como la visitada hoy”. Entre el público ha llamado la atención no sólo la propia bodega o cámara de la vivienda, sino otros espacios que la dueña amablemente ha enseñado a los participantes de la visita.

Después, ha llegado el turno de descubrir los aromas y sabores del fruto de la vid. Una cata de vinos comentada por Juan Manuel De la Mata, socio director de la Bodega Quinta de Aves, situada en Moral de Calatrava. Él ha sido el encargado de desgranar los secretos y particularidades de estos vinos propios de un terreno volcánico y de lagunas. Tres tintos y un blanco han compuesto esta cita por la que se han interesado más de 50 personas.

Para finalizar la mañana y coger fuerzas para el resto de actividades de la fiesta, que prosiguen esta noche con la ‘Cabalgata de la Uva’, más de 30 personas han optado por la iniciativa ‘A comer que ya está el pote’. Una comida basada en la gastronomía manchega, celebrada en el Restaurante Hotel Las Tablas.

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