07 de diciembre de 2019
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EL MOSAICO FIGURATIVO MÁS GRANDE DEL MUNDO

Un pequeño pueblo conquense escondía una lujosa villa romana con tesoros únicos en el mundo

Un extenso reportaje publicado este lunes en El País ha hecho que medios de comunicación de todo el país hayan puesto el foco sobre Villa de Noheda, el valiosísimo yacimiento romano de la minúscula localidad conquense de Villar de Domingo García. Allí se ha descubierto (una mínima parte del total, por ahora) el mayor conjunto escultórico en mármol de la Hispania romana, con medio millar de grandes fragmentos, y el mosaico figurativo más grande de todo el Imperio. Se espera que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha abra las puertas del tesoro en los próximos meses para que comience a ser visitable mientras prosiguen los trabajos arqueológicos.

Los expertos han constatado que Noheda fue en su día "la villa más lujosa de la Hispania romana", propiedad de un aristócrata inmensamente rico del que todavía no se conoce la identidad. "Érase una vez un hombre inmensamente rico. Más. Más aún. Tan adinerado como para hacerse traer en el siglo IV el vino desde Siria (a 4.921 kilómetros de distancia) porque los caldos de la tierra donde residía no resultaban de su gusto. Un individuo tan poderoso que la villa en la que vivía y hacía negocios (un conjunto de edificaciones) ocupaba 10 hectáreas, según los últimos datos del georradar. Solo el salón de su casa (triclinium) medía 291 metros cuadrados y estaba decorado con mosaicos dignos del palacio de un emperador", escribe el periodista Vicente G. Olaya para comenzar su reportaje. 

Cuenta también que "hace algo más de una década, un tractor topó con un terreno muy duro (conocido desde siempre como El Pedregal o Cuesta de los Herreros) en Villar de Domingo García. Esa parte del municipio recibía esos nombres porque los vecinos no cesaban de hallar grandes sillares de piedra y objetos metálicos de los que desconocían su origen. Cuando el arado abrió la tierra, cientos de pequeñas piedras de vivos colores volvieron a la luz. Eran parte de las teselas que conformaban los mosaicos. Los servicios arqueológicos comenzaron las excavaciones ya que en un mapa de Alonso de la Cruz (1554), que se guarda en el monasterio del Escorial, denomina al lugar Villar de la Vila y en 1897 Francisco de Coello ya describió la existencia de unas ruinas romanas, con teselas, en la pedanía de Noheda".

La realidad superó a todo lo imaginable. Noheda es un fiel reflejo de un intento de transmitir un mensaje de alta carga ideológica y propagandística: el poder de un terrateniente (dominus) que garantizaba la estabilidad económica y social a la comunidad. Erigió un gigantesco complejo residencial que conjugaba los conceptos de “ocio y negocio” dentro de una gran extensión de tierras (fundus). De hecho, Miguel Ángel Valero, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Castilla-La Mancha, recuerda en El País que “a estos conjuntos de explotación agraria se los denomina urbes in rure (ciudades en el campo)”.

"El fundus —que ocupaba 80 kilómetros cuadrados— lo componían las tierras de cultivo (ager), los pastos para el ganado (saltus) y un área montañosa (silva) de donde se obtenía madera. La villa se alzaba en un punto estratégico de la hacienda con suficientes recursos hídricos, resguardada de los vientos del norte y cercana a una vía de comunicación. En el caso de Noheda, la hacienda estaba suficientemente alejada de la calzada romana para no ser detectada por visitas indeseadas o asaltada por legiones hambrientas. Las pinturas que decoran las paredes de las villas romanas, los mosaicos de los suelos, las esculturas y otros elementos que ornamentan estos espacios poseen un sentido. En Noheda significan la posesión de la máxima riqueza. Los especialistas no encuentran una respuesta a cómo fue posible tal acumulación de opulencia: se han detectado más de 30 tipos de mármoles traídos de todo el mundo conocido en la época", escribe G. Olaya.

"Las dimensiones son tales que el mosaico del triclinium es el más grande de tipo figurativo del imperio conocido hasta ahora. El pavimento lo componían una zona central, dividida en seis paneles con escenas de temática mitológica y alegórica, donde se abigarran enormes figuras, como la de Atenea, que mide 2,18 metros. El número de teselas empleadas es incontable. En cada cuadrado de 25 por 25 centímetros se usaron de media de 1.243 de estas pequeñas piezas, algunas de milímetros para conseguir dar movimiento o sombras a las figuras", añade. Una joya, en resumen.

Conflicto económico

Ahora, sabiendo que el yacimiento posee un inmenso valor, el ex dueño de la villa de Noheda reclama 49 millones ante el Tribunal Supremo. También informa El País que la cuestión es tan complicada que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha falló el pasado 28 de diciembre de 2018: “No resulta procedente la condena en costas a las partes demandadas pues el asunto presenta serias dudas de Derecho”. O dicho de otra manera, no está claro si se puede fijar un precio del mosaico figurativo romano más grande del mundo encontrado en el pequeño municipio de Villar de Domingo García (Cuenca), si hay que indemnizar al dueño del terreno al tratarse de un Bien de Interés Cultural o si la compensación económica le correspondería al propietario de la finca o al conductor de la retroexcavadora que lo sacó a la luz en los años ochenta.

Entre 1985 y 1986, la familia propietaria —seguía siendo una productiva finca igual que 1.700 años antes— advierte de que las tierras no absorben el agua de lluvia: todo se convertía con los aguaceros en un barrizal. Deciden abrir entonces “encañados”, unos conductos para que el agua discurra pendiente abajo. Una retroexcavadora rasga el terreno y se topa con el mosaico, el mismo que no permitía que las lluvias se filtrasen. Los trabajadores avisan al encargado y este, a los propietarios. Pero estos, en vez de dar parte a las autoridades, tapan el yacimiento. “No estaba claro quien tenía en aquel momento las competencias de Patrimonio porque se estaba creando la Junta de Castilla-La Mancha. Así que lo dejamos allí”, admite el entonces propietario, José Luis Lledó. Hasta que el reconocido arqueólogo Dimas Fernández-Galiano, llevado por los dueños al yacimiento, determina que es “tardorromano”. “Abrimos 60 u 80 metros cuadrados y descubrimos la figura de Helena [de Troya]. Galiano nos recomendó taparlo y esperar a ver qué órgano administrativo se quedaba con las competencias”, asegura Lledó, que en 2007 escribió un libro titulado Mosaico romano de Noheda (Cuenca).

No fue hasta 2004 cuando las autoridades fueron conscientes del hallazgo. Ramón Villa, jefe de servicio de Patrimonio de la Junta, ha dado su versión a El País: “Lo encontraron y no hicieron nada. Se callaron. Es cierto que durante más de 20 años pararon la actividad agrícola en la finca, por lo que ha llegado hasta nosotros en buen estado, esto hay que reconocerlo, pero no dieron el aviso a que obliga la ley”. Y añade: “Lo que hicieron fue traer a Fernández-Galiano para excavar. Ellos sabían desde el principio dónde estaba el mosaico, porque a la primera prospección hicieron pleno. Iban a tiro hecho”.

José Luis Lledó, que fue expropiado por el Ayuntamiento en 2013, reclama ahora 48,9 millones de euros por el valor del yacimiento romano. Una comisión académica lo valoró en 2014 en seis millones, mientras que el municipio ofreció 7.500 euros por las cinco hectáreas de suelo rústico. A finales de 2018, el Tribunal Superior de Justicia dio la razón al municipio de 218 habitantes. Consideró que la expropiación había sido correcta y que si el exdueño exigía una compensación debía dirigirse a la Junta de Castilla-La Mancha. La ley establece que el descubridor y el dueño de las tierras pueden repartirse lo que se denomina “premio”, es decir, el 50 % del valor de lo encontrado. Pero también obliga a notificar los hallazgos arqueológicos a la administración pública con rapidez, mientras que en este caso no se realiza hasta casi dos décadas después.

La Ley de Patrimonio Histórico establece en su artículo 44 que “el descubridor deberá comunicar a la Administración competente su descubrimiento en el plazo máximo de 30 días e inmediatamente cuando se trate de hallazgos casuales”. Tanto el alcalde Villar de Domingo García, Javier Parrillas, como el jefe de servicio de Patrimonio de la Junta, Ramón Villa, sostienen que al no haber avisado en el plazo que marca la ley, no les correspondería el “premio”, que puede ser astronómico al solo haberse excavado por el momento el 5 % de Villa de Noheda.

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