INTERESANTE RECORRIDO MUSEÍSTICO

El Museo del Ejercito de Toledo enseña los avances de la sanidad militar para celebrar la Semana de la Ciencia

Museo del Ejército de Toledo. Imagen de archivo Museo del Ejército de Toledo. Imagen de archivo

El Museo del Ejército de Toledo conserva la maqueta de una estufa móvil de desinfección, fabricada en torno al año 1900, que funcionaba aplicando vapor a presión a tejidos y ropa, y que fue muy práctica porque se montaba sobre un carro de tracción animal y podía desplazarse para hacer campañas de desinfección entre los militares.

La estufa se componía de una caldera generadora de vapor, una cámara cilíndrica de desinfección, un depósito de agua y un depósito de carbón bajo el asiento del conductor, y se enganchaba a un animal de tiro para ir de un lugar a otro, han explicado a Efe fuentes del Museo del Ejército.

Esta institución cultural, que como todas las demás de la ciudad de Toledo permanece cerrada al público debido a las medidas de restricción impuestas por la pandemia, ha querido sumarse a la Semana de la Ciencia y la Innovación mostrando y difundiendo algunos avances en la sanidad militar, en concreto esta estufa móvil y el botiquín médico que utilizó el general Espartero en la primera guerra carlista.

La maqueta de la estufa móvil que tiene el Museo del Ejército -está expuesta en su Sala La Restauración Monárquica- fue fabricada en torno a 1900 por la firma francesa Geneste-Herschez y tiene un metro de longitud y medio metro de altura aproximadamente.

Un gran avance

Este tipo de estufas se utilizaron en las campañas de desinfección y supusieron un gran avance en la sanidad militar ya que a finales del siglo XIX y principios del siglo XX las enfermedades epidémicas eran una de las principales causas de mortalidad, incluso por encima de las heridas de combate.

Un precursor de la lucha contra esas enfermedades epidémicas había sido, unas décadas antes, el médico y naturalista Mateo Seoane, una "personalidad muy interesante", han apuntado las mismas fuentes, que llegó a ser inspector general de Hospitales Militares y está considerado precursor del higienismo en España.

Seoane había sido uno de los dos inspectores extraordinarios del Ejército durante la primera guerra carlista (1833-1839), donde trabajó con el general Espartero y vio con preocupación el estado de salud de los soldados y las normas de salubridad que había en los cuarteles.

Sus estudios le llevaron a plantear la idea de que las enfermedades, sobre todo las epidémicas, estaban producidas por agentes infectantes, diferentes y desconocidos, que provocaban el contagio de los individuos.

La web

La página web del Museo del Ejército (https://ejercito.defensa.gob.es/museo/) recoge información sobre la citada maqueta de la estufa móvil y, también, sobre el botiquín médico que usó el general liberal Baldomero Fernández Espartero en la guerra carlista, una hermosa pieza de origen inglés realizada en madera con puertas y cajones donde se conserva un conjunto de frascos y paquetes etiquetados con el nombre de las sustancias utilizadas para el tratamiento de diversos males.

Entre estos productos hay polvos de magnesia calcinada, esencia de menta o ruibarbo turco, que se prescribían para problemas gástricos como la acidez, dolores de estómago o náuseas; esencia de alcanfor, que mejoraba el funcionamiento del corazón y se administraba en situaciones de fatiga extrema, o tintura de capsicum (esencia de cayena) para combatir los dolores reumáticos.

El botiquín -que el Museo expone en su Sala Liberales y Absolutistas- contiene un completo juego de instrumentos para la preparación de los tratamientos con una probeta de cristal graduada, una balanza, una caja con pesas y un almirez de cristal.

El Museo del Ejército tiene entre sus colecciones un importante conjunto de bienes pertenecientes al campo de la sanidad militar que permiten ver la evolución en la investigación y los medios materiales con los que el ejército ha luchado contra infecciones y epidemias, especialmente, a partir de mediados del siglo XIX.

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