HABLEMOS DE SEXO

Los secretos más importantes de la sexualidad femenina

Ana M. Ángel Esteban, psicóloga y sexóloga Ana M. Ángel Esteban, psicóloga y sexóloga

Ni siquiera las propias mujeres conocemos nuestra capacidad sexual, y es más, en vez de investigar, la mayoría se limitan a mantener sus costumbres sexuales, no aprovechando todo el potencial de disfrute que tenemos. Ya no depende solo de la edad, sino de la educación y de la información incompleta o errónea que se tenga…

El consumo de pornografía en ambos sexos, aunque en mayor medida es en los hombres, está alterando el concepto real de de lo que verdaderamente “es necesario” y de lo que no, durante el acto sexual. Ni todas las mujeres mayores son unas “rancias”  ni todas las chicas jóvenes están al día “y se lo saben todo” en temas sexuales, para nada. Los mayores errores comportamentales en el sexo, se dan precisamente en estas edades debido al porno, y  lo peor, es que se van a mantener como práctica habitual en sus relaciones sexuales posteriores. Independientemente de las consecuencias psicológicas  y de crear hábitos inadecuados en las prácticas sexuales, por el consumo de pornografía, he de insistir en el poco disfrute sexual REAL  que este tipo de sexo tiene para una mujer .

Empecemos por descubrir cosas que las mujeres llevamos de serie y que en muchas ocasiones las obviamos o ni siquiera nos las planteamos.

Lo que más le influye a una mujer para “tener ganas” es tener la sensación y la experiencia   de acumular relaciones sexuales  placenteras previas. Una mujer que normalmente disfruta con su pareja o con parejas previas, está más predispuesta a tener sexo.

La predisposición de una mujer, ya que ha salido este tema, no está en la anticipación del consumo físico de sexo, sino en la anticipación emocional de esa situación. Los sentimientos hacia esa persona, lo cómoda y “bien tratada” que se siente en general en la relación de pareja, hace que nos acerquemos nosotras mismas directa o indirectamente o que haya menos posibilidad de rechazo hacia el otro.

El ambiente, el contexto , el lugar… también influyen. Somos muy perceptivas y receptivas de las sensaciones que nos produce el sitio donde estemos.

Lo que más nos gusta, sin duda, son los juegos, los preliminares, las caricias, los besitos y besos, los abrazos, los olores (importantes porque nos acercan aún más o nos alejan , sobre todo los naturales del cuerpo), los roces con el cuerpo del otro o con alguna tela u objeto suave que acaricie.

Lo que odiamos, es que se inicie ese momento tan romántico y emocional, como he dicho, con tocamiento directo de genitales. No nos gusta nada y hace que pensemos que lo que os importa en mayor medida es la penetración. “Mujeres objeto” para un fin puramente físico, de desahogo sexual . Cuidado, que es muy fácil caer en esa conducta y no nos gusta.

Todas somos multiorgásmicas, todas. No nos pasa como a ellos, que después de un orgasmo y una eyaculación, necesitan un tiempo de recuperación para quizás poder repetir.

Nosotras no necesitamos ese tiempo y podemos encadenar un orgasmo tras otro  si se sigue estimulando el clítoris, porque el orgasmo en una mujer sólo se produce a través del clítoris.

No existen orgasmos vaginales, tampoco  producidos por la penetración. No. En la vagina no existen esas terminaciones nerviosas necesarias para producirlo. Sí está el punto G y el punto U que aportan un extra de placer, también muy intenso, pero no un orgasmo.

Con lo cual las mujeres solo tenemos orgasmos con la manipulación de clítoris, de la forma que sea. Que mientras haya penetración es otro extra, pero no la necesitamos para este fin.

Las mujeres que tienen un orgasmo “durante “ la penetración, no es por el pene sino porque de alguna manera se están tocando ellas mismas el clítoris durante, o lo estáis masajeando vosotros, o hay un roce indirecto con el pubis de la pareja  o con la superficie donde estéis.

Las mujeres también podemos eyacular, pero no como los hombres, al mismo tiempo del orgasmo. No, nosotras tenemos un orgasmo en que sí hay más flujo y lubricación vaginal pero la eyaculación femenina es otra cosa, que sólo es posible cuando se estimula el punto U de la vagina, situado al lado del punto G, con o sin tocamiento del clítoris. Consiste en la expulsión de gran cantidad de líquido transparente , de medio litro a un litro incluso, y que al secarse no deja mancha.

Las penetraciones poco profundas nos gustan más que las del pene completo. Con una penetración corta, se estimula con el glande la zona del punto G.

Odiamos que os deis la vuelta cuando termináis, cuando ya eyaculáis... Demostráis que la relación se ha centrado en el fin de penetrar y de eyacular, que lo que se buscaba era vuestro placer y que ya se acabó… (necesitaría palabras con voz, no escritas  para expresar lo que sentimos). Preferible terminar, aunque sea un “numerito” vuestro, con unos pocos abrazos y besos.

Las mujeres no necesitamos tener siempre un orgasmo. Escucho 1.000 veces en los hombres “quiero que ella disfrute”, y bien, genial, pero no lo traduzcáis en que necesitáis vosotros que nosotras tengamos un orgasmo, para vuestro ego, a veces.

No lo exijáis porque para nosotras es una presión, y aunque vosotros lo sintáis como el momento más placentero, nosotras ,como ya estoy explicando, no obtenemos el placer placer solamente con un orgasmo, nuestro placer viene también por todas las otras vías y no solo la del orgasmo. No tener un orgasmo, porque no lo necesitamos, para una mujer no es ningún problema. El problema sí aparece cuando nosotras estamos a punto o muy excitadas y vosotros no intentáis terminar tocándonos. Ahí sí, se produce una frustración que si se repite en las siguientes relaciones sexuales, hará que empecemos a tener menos ganas de sexo e incluso a evitarlo, por lo menos con vosotros.

Ana M. Ángel Esteban es psicóloga clínica y sexóloga.

 

Consulta en Toledo y online. Teléfono 615224680.

 

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