PSICOLOGÍA

Qué hacer cuando vuelven a nuestro pensamiento antiguos amores

La psicóloga toledana Ana M. Ángel Esteban La psicóloga toledana Ana M. Ángel Esteban

¡Es increíble! No sé si es cuestión de magia, astros, pandemia o de Papá Noel y la Navidad pero, qué "casualidad", la cantidad de “parejas mentales” que se están formando cuando reaparecen los primeros amores que nunca llegaron a concretarse en ni siquiera un beso o que solo se quedaron en tentativa….hace ya unos cuantos años.

Y digo parejas mentales porque es muy curioso que, durante estos últimos meses, están apareciendo, se está iniciando o retomando contacto con aquellas personas con las que tuvimos una ilusión romántica y una vivencia mental totalmente “real” en nuestras cabecitas ilusionadas y corazones enamorados, aunque el deseo de una caricia nunca se hizo realidad. ¡Hablo con conocimiento de causa!

Increíble el número de personas en la consulta, casadas o no, que están haciendo referencia a estos contactos o al deseo de tenerlos. No puedo argumentar con ninguna base científica ni psicológica este hecho ¿casual?. Hay tanta necesidad de afecto, de abrazos... Hay tanta dificultad para expresar las emociones, tanta revolución en nuestro cerebro romántico, que en ese revoloteo y necesidad de hacer una lista mental de cosas pendientes para hacer después de este virus aparecen también las cosas pendientes de hace mucho tiempo, de antes, mucho antes de la pandemia.

Se reactivan esas cosas que en algún momento, hace mucho, fueron una emoción y una ilusión. La necesidad de sentir, desbarata y descoloca lo que inconscientemente estaba guardadito en nuestro cerebro no racional y que una vez sentimos y deseamos como posible... pero que nunca fue. Y ese deseo se guardó, se disfrutó en nuestra privacidad mental y nunca más se supo. Pero ahora... ¡Uf! ¿Qué ha pasado ahora? Hemos empezado a movilizar a la melancolía, a la felicidad de lo deseado, a lo que nunca fue y a la duda de cómo hubiese sido... y, total, cuando se te cruza de nuevo algo así, mal plan... O nuevo plan, según se mire. Y, como yo siempre digo, ¿qué es lo peor que puede pasar si...? ¿Qué es lo peor que puede pasar si le llamo, si le escribo, si le digo...? Pues nada “peor” de lo que ya esté pasando ahora mismo.

Bueno, esto también sirve para no quedarse con la duda de algo, de alguien que ahora acaba de aparecer y que está tomando todo el aspecto de un incontrolable deseo, así que... LÁNZATE porque ¿qué es lo peor que puede pasar? Si eso está rondando en tu cabeza es que lo deseas, lo necesitas, lo prefieres o simplemente es una curiosidad que, mientras hacerla realidad no haga daño a nadie, ¡ADELANTE! Y si tienes pareja y sientes esto otro... En fin, algo no funciona del todo o algo no te importa perder del todo.

Con tanta tecnología, tanto tiempo delante de una pantalla, tantas penas, desilusiones, tantos problemas y desgracias desde marzo nuestras emociones necesitan una chispita de ilusión, y las cosas pendientes por hacer, esas del “por si acaso” ya no hay más oportunidades, ahora se están haciendo realidad. A través de Facebook, WhatsApp... se está retomando el contacto con esas personas que nos han hecho sentir todas las mariposas en el estómago, para empezar, y que nunca te atreviste a decírselo o que sólo se quedó en un tonteo.

Se está volviendo a intentar el contacto con esas personas sobre las que tenemos un esquema de forma de ser y de amor con ellas que, ahora, años después, a saber, y que casi nunca coincide. Quienes se están atreviendo a llamar, escribir, a coquetear de nuevo, se están encontrando de todo. Tengamos en cuenta que lo que nosotros creíamos de esas personas es lo que nosotros, hace muchos años, deseábamos de ellas, totalmente ajeno a sus formas de ser reales y a su manera de evolucionar y de madurar. Quienes se están atreviendo al contacto con ese amor inconcluso se están llevando sorpresas de todo tipo. Nuestro deseo y querer verles de una determinada forma romántica, como nos gusta, no tiene nada que ver con lo que es y son ahora.

Establecer un contacto nuevamente o por primera vez está teniendo varias consecuencias. Ese primer amor o esa persona de peso en nuestra cabeza, deseada, puede ser en realidad la persona de tus sueños y tu verdadero amor (porque la química perdura para siempre) o puede convertirse en tu peor pesadilla basada en una dependencia emocional que has mantenido, con un amor ficticio, en tu cabeza. Un amor unidireccional hacia ella y que, ahora que la conoces, en realidad, te das cuenta de que no puede ser pero quieres y te empeñas en que sea... y sigues queriendo que sea, basándote en lo que tu deseabas y siempre imaginaste y no en lo que desgraciadamente no quieres ver ahora y que es real. Estoy viendo auténticos malestares y sufrimientos por no sentir la correspondencia de ese amor deseado hace tanto como nosotros hubiésemos querido y como dábamos por hecho que era.

Cuesta salir de esa ilusión, os lo aseguro. Cuando se establece un contacto, incluido el sexo, claro, es muchísimo peor. Aparece el bucle amor que ella o él da y el sexo que traduce erróneamente ese amor a solo aprovechamiento del otro. Por el contrario, estos encuentros pueden servir para que ya, para siempre, sientas que es un capítulo cerrado, ya sin misterios ni dudas.

Las personas más prácticas, más fuertes emocionalmente y las que el contacto sobre todo lo establecen por curiosidad, no corren peligro. Simplemente descubren, juegan y pasan página, esa pendiente que también ellas han descubierto que ahí estaba y que ya es de otro color, sustituible con otros nombres y con otras ilusiones. En cualquier caso, el amor todo lo puede... pero la inteligencia emocional todo lo coloca.

Ana M. Ángel Esteban es psicóloga clínica y sexóloga.

 

Consulta en Toledo y online. Teléfono 615224680.

 

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