MÚSICA

Diez años echando de menos al grupo toledano 'The Sunday Drivers': "Es muy difícil que volvamos pero..."

The Sunday Drivers The Sunday Drivers

"Lo de que diez años después nos siga preguntando la gente que por qué nos separamos me parece flipante", asegura al otro lado del teléfono Jero Romero, cantante de The Sunday Drivers, el grupo toledano que se separó hace ahora diez años pero cuya música sigue marcada en el imaginario del indie español.

Romero publicó entonces una carta de efecto lacrimógeno en la que anunció el fin de la formación. "Ha sido la mejor experiencia de nuestras vidas y me atrevo a decir que lo será", escribió.

Un adiós que no ha tenido marcha atrás y que puso punto y final a una formación que durante su carrera supo ganarse al público español y al europeo y cuyo adiós cogió por sorpresa a mucha gente, aunque fuera una despedida meditada y sopesada.

"Transformarse a la vez cinco o seis personas en un grupo es muy complicado", explica el cantante del grupo a EFE cuando rememora la disolución.

Los Sunday, como se los llamaba cariñosamente, se habían ganado el afecto de la gente gracias a cuatro discos que evocaban la música británica de los 60 y los 70, separándose completamente de lo que sonaba en España en aquellos años.

"Cuando empezábamos, cantar en inglés tenía sentido y fue algo que salió de manera natural, pero según el grupo fue creciendo y progresando, es algo que nos lastró y yo lo achaco a la disolución", apunta Fausto Pérez, guitarrista.

"Nosotros seducíamos a la primera escucha. A la gente le recordaba en seguida a los Beatles por ejemplo, y entraba muy fácil. Conseguimos la atención de la gente sin nosotros necesitarla", indica Miguel de Lucas, bajista de la banda.

Ascenso meteórico

Tuvieron un ascenso muy rápido. De tocar en bares toledanos y salas madrileñas pasaron a grabar su primer álbum, titulado "The Sunday Drivers" (2002). De ahí saltaron a "Little Heart Attacks" (2004), que supuso el empujón definitivo.

La formación quedó compuesta por Jero Romero, como cantante y compositor; Miguel de Lucas, como bajista; Fausto Pérez, a la guitarra; Carlos Pinto, batería; Julián Maeso, al órgano Hammond, y Lyndon Parish, en los arreglos.

"Una cosa que teníamos los Sundays era que escuchábamos al resto. Cuando empiezas y eres tan joven, lo que quieres es tocar y ocuparte de tu espacio dentro de una canción. Nosotros éramos capaces de callarnos. En una banda novata todo el mundo toca en todo momento. No hay silencio, y la música también es silencio", asegura Pérez.

"Cuando me preguntaban el secreto del grupo, una de las cosas que decía era que cada uno hacía muy bien lo poco que podía hacer. Quitando a Lyndon o a Julián, que son instrumentistas muy potentes, el resto tiene cosas muy buenas y otras que no sabe hacer. Tuvimos la suficiente inteligencia para mejorar en aquello que se nos daba bien a cada uno y ponerlo al servicio del grupo. Ninguno quería ser más de lo que podía", añade Romero.

"Little Heart Attacks" les abrió, por medio de la discográfica Naive, las puertas de Francia y otros siete países europeos. Se presentaron en festivales a lo largo y ancho del viejo continente. Se codearon con Queens of the Stone Age, Franz Ferdinand, Iggy Pop o Beastie Boys.

En España telonearon a Coldplay y a Wilco. Peter Buck, de REM, dijo que eran su grupo favorito. Grabaron un disco ("Tiny Telephone", 2007) en San Francisco junto a Brad Jones, productor de, entre otros, Josh Rouse.

"Son recuerdos muy bonitos que cuando me vienen a la cabeza me dejan un poso muy lindo", asegura el cantante, antes de hablar de sus comienzos.

"Me acuerdo de escuchar con Miguel el Proyecto Demo, que era un concurso de maquetas para ir a tocar al FIB. Me acuerdo de que estábamos todas las tardes en el coche escuchando la radio para ver si sonábamos y cuando sonaba tu canción, nos abrazábamos, gritando... y a lo mejor solo habíamos pasado la primera ronda, pero para nosotros era la hostia. Eso son mis recuerdos más gratos", agrega.

"Fue una realización de mis sueños artísticos y también de vivir la experiencia de tocar con un grupo de amigos que quiero mucho, enfrente de un público que te respeta y en ciertos casos te adora. Es una cosa que me voy a llevar a mi tumba estando muy orgulloso de lo que hicimos", matiza Parish.

Mientras que De Lucas apunta: "Sigo recibiendo alabanzas de aquella etapa. La repercusión sigue ahí y a mí me alegra mucho que la gente se acuerde del grupo". "Éramos muy jóvenes y vivimos un momento que era como el sueño de tu vida", agrega Maeso.

Los motivos de la separación

Para cuando los Sunday se metieron al estudio en 2009 a grabar "The End of Maiden Trip", la disolución del grupo ya estaba decidida. El propio título lo adelantaba: "El fin del viaje inicial".

"Lo de que diez años después nos siga preguntando la gente que por qué nos separamos me parece flipante. Me hace gracia. Yo no puedo evitar reírme cuando me lo preguntan, porque, me lo preguntan completamente en serio", afirma Romero.

El grupo decidió dar su último concierto en el FIB de 2010. Con su círculo más cercano en el escenario abrazándoles gritaron al aire de Benicassim los últimos coros de "Little Heart Attacks" y cerraron una etapa que nunca se ha vuelto a abrir.

"Está bien cerrado y es muy difícil que volvamos, pero si se diesen tres carambolas y más en los tiempos en los que estamos, y volviésemos... Pues sí, pero, ¿y qué más da? Si no hace daño a nadie...", finaliza Jero.

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