COMUNICADO DE LA NUEVA DIRECTORA, CARMEN MORALES

Juan Sánchez y Ana Isabel López-Casero, entre los nuevos socios de honor de la Biblioteca regional

El exdirector de la Biblioteca de Castilla-La Mancha Juan Sánchez, el periodista y editor Alfonso González-Calero y la asociación Montes de Toledo serán nombrados socios de honor de la Biblioteca de Castilla-La Mancha 2017 en un acto el 16 de octubre, fecha en que la Biblioteca cumple 19 años.

En un comunicado, la nueva directora de la Biblioteca, Carmen Morales, que ha sido la directora adjunta durante la última década, ha informado de su nuevo, "un maravilloso reto al que voy a dedicar todo mi esfuerzo e ilusión", y de los diez nuevos socios de honor que serán nombrados.

Desde el año 2013 la Biblioteca de Castilla-La Mancha nombra anualmente socios de honor a personas, colectivos o instituciones que hayan destacado por su contribución literaria, bibliotecaria, artística, cultural y social en la región.

Uno de los reconocidos este año es Juan Sánchez, director de la Biblioteca hasta el mes pasado, por su trayectoria de "toda una vida en defensa de los servicios bibliotecarios", por su pasión en la difusión de la historia y cultura castellanomanchega y por su esfuerzo y dedicación como director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha.

También serán nombrados socios de honor el periodista y editor Alfonso González-Calero, el fotógrafo Ricardo Martín, el historiador y periodista Jorge Manuel Miranda Encinas, el profesor Javier Caboblanco, el usuario Mariano Martín, la asociación Montes de Toledo, los voluntarios del programa 'Biblioteca Solidaria', el grupo literario Guadiana y la actual directora general de la Fundación Luzón, Ana Isabel López-Casero.

Cumple 19 años

La Biblioteca de Castilla-La Mancha se inauguró en el Alcázar de Toledo el 16 de octubre de 1998, aunque su origen se remonta al último tercio del siglo XVIII, cuando el cardenal Lorenzana abrió la entonces Biblioteca Arzobispal cumpliendo una cédula de Carlos III.

En el siglo XIX el Estado cambió la titularidad de los fondos y se constituyó la base de la biblioteca provincial, y durante el siglo XX se fue consolidando como biblioteca pública abierta a todos los ciudadanos, sobre todo a partir de 1966 con su ubicación en la casa de la cultura del Miradero, de donde se trasladó al Alcázar. 

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