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SEGÚN UN INFORME DE LA OFICINA DE REACTIVACIÓN ECONÓMICA

La ciudad de Toledo muestra "capacidad de resistencia y síntomas de recuperación"

Francisco Rueda, concejal de Empleo y Promoción Económica de Toledo Francisco Rueda, concejal de Empleo y Promoción Económica de Toledo

El tejido productivo y empresarial de trabajadores, pymes y autónomos ha mostrado una razonable capacidad de resistencia y resiliencia al impacto provocado por la crisis del coronavirus y unos síntomas claros de recuperación, según se desprende del Informe de Evolución del Mercado Laboral de Trabajo en la ciudad elaborado por la Oficina de Reactivación Económica.

El edil de Empleo y Promoción Económica del Ayuntamiento de Toledo, Francisco Rueda, ha presentado los datos y conclusiones extraídas de este informe, puesto en marcha por el Gobierno local de Milagros Tolón, que analiza la evolución de los principales indicadores del mercado local de trabajo en Toledo hasta el mes de octubre de 2020, último mes del que se disponen de datos desagregados, ha informado el Consistorio en un comunicado.

Este estudio de los primeros diez meses del año recoge el impacto inicial de la pandemia y el confinamiento en los meses de marzo y de abril, que ya se analizaron en el primer informe, y los meses de desescalada. Incluye, por tanto, el verano, con una cierta reactivación de la actividad y los rebrotes de la segunda ola en los meses de septiembre y octubre, que condujeron a nuevas restricciones y limitaciones de la actividad, como ha indicado Rueda.

Aunque el impacto de la crisis fue mayor en Toledo que en la provincia en un primer momento por el carácter sectorial y la especialización, "la situación desde octubre es ya mejor que en la provincia y en la región", ha dicho el concejal, quien ha precisado que el ritmo de reincorporaciones de los ERTES a los puestos de trabajo "también parece que es algo más rápido que en la provincia y comunidad".

Además, tal y como ha mantenido el edil, la evolución de las variables "tiene una dependencia tremenda" tanto en el confinamiento como en el caso del empeoramiento de los datos en octubre, con los rebrotes de la segunda ola, lo que rubrica que "hay una interrelación entre la situación sanitaria y cómo evoluciona el empleo".

Asimismo, "la crisis está siendo desigual en la recuperación y aumenta la brecha entre hombres y mujeres", los hombres se están incorporando más fácilmente que las mujeres y los grupos menores de 20 o 25 y los mayores de 50 o 59 tienen más problemas para retornar al empleo.

Mejor que en 2013

Según se extrae del informe, "el paro no ha llegado a alcanzar el nivel de 2013" en esta crisis, además el paro bajó en el verano con la desescalada pero volvió a subir con la segunda ola.

Con respecto a la evolución de los ERTE, en mayo se registraron un máximo de 12.828 demandantes de los cuáles 6.846 eran demandantes de empleo, no parados. El paro subió en 879 personas, lo que significa que por cada persona que fue al paro en torno a seis fueron a los ERTE y en octubre esa cifra se redujo a 1.500. Por lo tanto, de mayo a octubre la demanda ha caído en Toledo un 56 por ciento, mientras que en la provincia un 44 por ciento y en la región un 46 por ciento.

En cuanto al paro por grupos de edad, el de jóvenes de 16 a 19 años apenas se ha visto afectado y todos los grupos se comportan de forma similar excepto en el caso de los jóvenes menores de 25 y los mayores de 55 que sufren una subida del paro en el verano y las mujeres mayores de 50 años que sufren esta misma subida.

En relación al paro según el nivel de estudios, el grupo mayoritario con estudios secundarios tiene el comportamiento patrón y las personas con estudios primarios sufren una subida de paro muy pronto a partir de agosto. De otro lado, las personas con estudios superiores tienen el mejor comportamiento con una caída sostenida desde agosto.

Además, el paro registrado por ocupaciones presenta mayores incrementos en el caso de Servicios de comidas y bebidas; agricultura y ganadería; actividades relacionadas con el empleo; comercio al por menor; servicios de alojamiento; actividades de los hogares como empleadores de personal doméstico o comercio al por mayor.

En cuanto a la Seguridad Social, se han perdido 579 cuentas de cotización, lo que representa una caída del 12,5 por ciento desde el inicio de la crisis, concentrándose la inmensa mayoría en servicios.

La variación interanual de afiliados demuestra que el total se ha incrementado en estos diez meses en un 2,82 por ciento lo que representa más de 1.700 personas. Esta subida sería imputable, según recoge el estudio, al incremento de trabajadores en el régimen general mientras que el régimen especial de autónomos no acusa la crisis, con una subida de 9 personas. El régimen más castigado sería en último término el de las empleadas del Hogar.

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