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SE ESTIMAN UNAS PÉRDIDAS DE HASTA EL 30 POR CIENTO

La temporada de caza arranca en Castilla-La Mancha con preocupación en el sector

Castilla-La Mancha ha abierto esta semana su temporada de caza marcada este año por el coronavirus que, según estima la Federación regional de Caza, podría provocar pérdidas de hasta el 30 por ciento en el sector, extremo que, sin duda, afectará a la economía de muchos pueblos de la región, que tienen en la práctica de esta actividad una importante fuente de ingresos.

Así lo ha detallado en declaraciones a Europa Press el presidente de la federación autonómica, Agustín Rabadán, que ha explicado que con la pandemia tanto la caza comercial, que practican en la región ciudadanos de Bélgica, Francia, Estados Unidos, Italia o incluso Rusia, como la social, la que se desarrolla en la mayor parte de los pueblos de la geografía castellanomanchega, se van a resentir a causa de las restricciones de movilidad, ya sea nacional o internacional.

Rabadán ha precisado que, mientras la provincia de Ciudad Real notará el descenso de los cazadores internaciones que practican en esta provincia la caza comercial, las provincias de Toledo y Guadalajara serán las que más se resientan por el descenso de cazadores procedentes de Madrid, en caso de que se mantenga la imposibilidad de desplazarse fuera de esta comunidad.

Este descenso de actividad, ha alertado, va a afectar a muchos de los pueblos de la región que perciben de la actividad cinegética una clara fuente de ingresos. "Muchos pueblos no tienen movimiento hasta que llega el fin de semana tanto en alojamientos rurales, de hostelería o en comercios de alimentación", ha añadido.

En torno a 97.000 licencias

No obstante, Rabadán ha asegurado que el COVID-19 no ha afectado al número de licencias de caza, pues se mantiene en torno a las 97.000. Sobre este aspecto concreto, la Consejería de Desarrollo Sostenible informaba esta semana que Castilla-La Mancha cuenta con 96.360 licencias expedidas: 7.029 de ellas en Albacete, 11.343 en Ciudad Real; 6.407 en Cuenca; 4.539 en Guadalajara y 63.657 en Toledo. A esto, se añaden otras 3.385 autorizadas en otras provincias.

Pese a la pandemia, el responsable de la Federación regional ha asegurado que, desde el actual punto de vista sanitario, la práctica de la caza es "segura" pues se trata de una actividad que se realiza de manera individual y al aire libre. A ello se añade la obligación que esta temporada tienen los cazadores de cumplir con los protocolos dictaminados por las autoridades sanitarias, que pasan por mantener distancias de seguridad, uso de mascarillas y geles hidroalcohólicos.

Además, ha proseguido Rabadán, la Consejería de Desarrollo Sostenible ha editado una guía anti-COVID, en la que se recomienda, por ejemplo, usar guantes en caso de manipular piezas o limpiar todos los utensilios de caza y la ropa cuando se llegue a casa.

Lo que sí recomienda evitar dicho protocolo es la celebración de las actividades colectivas, como el sorteo de puestos, desayunos, comidas o juntas de carne, lo que el presidente de la Federación de Caza de Castilla-La Mancha ha calificado de la parte "más social de la caza", con el objetivo de evitar las aglomeraciones.

Dicho esto, y tras asegurar que muchas sociedades cinegéticas no arrancarán a pleno rendimiento este puente del Pilar, pese a que se haya abierto la veda este jueves, a causa de la confusión que muchos ciudadanos de la Comunidad de Madrid sufren por el enfrentamiento entre el Gobierno central y el autonómico, el presidente de la Federación ha pedido a los cazadores que apliquen el "sentido común y la precaución" y sobre todo cumplan los requisitos establecidos para que la práctica de la caza sea segura.

"Que disfruten de los días que puedan salir a cazar, pero con responsabilidad, ya no solo por nosotros, sino por los mayores y el resto de personas que nos rodean", ha aconsejado Rabadán, que ha concluido recalcando la necesidad de la caza en el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas.

"Los cazadores, mediante la práctica de la caza, realizan una labor fundamental a la hora de controlar los daños a la agricultura, de evitar accidentes de tráfico, de colaborar en el control de la sanidad animal y de fijar población en los pueblos, donde generamos riqueza y, sobre todo, generamos puestos de trabajo", ha concluido.

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