SEGÚN UN ESTUDIO DE HISPALINK

Castilla-La Mancha cerrará 2018 con un crecimiento del 2,5 y lo hará al 2 por ciento en 2019

Castilla-La Mancha crecerá un 2,5 por ciento en 2018 y un 2 por ciento en 2019, por debajo de la media nacional, según las últimas predicciones de Hispalink. En el conjunto nacional, España cerrará el año 2018 con un crecimiento del 2,7 por ciento, que moderará al 2,3 por ciento en 2019, y en ambos ejercicios la Comunidad de Madrid y Aragón se situarán a la cabeza entre las comunidades autónomas con mayor avance de PIB.

La red Hispalink de modelización regional integrada explica que la opinión más compartida es la de una desaceleración continuada en el periodo 2018-2020, que supone perder un punto de porcentaje de ritmo respecto a principios de este año.

No obstante, subraya que "no hay alertas aún como para emitir un pronóstico de mayor gravedad" y se barajan ritmos de crecimiento estables del entorno del 2 por ciento. En detalle, todas las revisiones de inflación, déficit público y saldo exterior se han situado en la zona negativa, aumentando el tamaño de los desequilibrios estimados previamente, revirtiéndose el efecto para el año 2019.

En todo caso, la economía española mantendría un diferencial del orden de medio punto de porcentaje respecto al conjunto de la Eurozona. De esta forma, pronostica un crecimiento del PIB español del orden del 2,8 por ciento y con ritmos de creación de empleo del 2,5 por ciento, para moderarse posteriormente el alza de la economía al 2,4 por ciento en 2019 y al 2,1 por ciento en 2020.

A nivel regional, apunta a un mantenimiento del proceso de recuperación en el periodo 2018-2020, en un entorno favorable pero no exento de cierta incertidumbre alimentada por los diversos factores persistentes en el ámbito internacional y nacional.

En algunas comunidades autónomas la persistencia de ciertos desequilibrios supone un "verdadero problema para progresar", advierte Hispalink, que señala que el ajuste fiscal pendiente en algunas comunidades autónomas, y su desvío del cumplimiento del objetivo de déficit y acumulación de deuda, puede lastrar el ritmo de crecimiento en algunos casos particulares, que puede verse reducido en una o dos décimas de punto sobre el crecimiento previsto.

El gran reto de las distintas economías regionales continúa centrado en la capacidad para conseguir que el cambio de ciclo, después de los graves e intensos efectos de la crisis económica, sea capaz de generar empleo neto de manera consistente.

En concreto, estima que todas las comunidades autónomas crecerán en 2018 por encima del 2 por ciento, con la Comunidad de Madrid (+3,2 por ciento), Aragón (+3,1 por ciento), Navarra y Galicia (+2,9 por ciento), Murcia (+2,8 por ciento), Comunidad Valenciana (+2,7 por ciento), Asturias, Baleares y Cataluña (en los tres casos con un avance del 2,6 por ciento).

A continuación se sitúan Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha y País Vasco, con un crecimiento del 2,5 por ciento en todos los casos, mientras que las CCAA que menos crecerán este año serán Cantabria y Extremadura (+2,4 por ciento), Canarias (+2,2 por ciento) y La Rioja (+2 por ciento).

Moderación en el crecimiento

Para 2019 pronostica una horquilla de entre un crecimiento del 1,6 por ciento y el 3 por ciento. Liderarán de nuevo la Comunidad de Madrid (+3 por ciento) y Aragón (+2,7 por ciento), seguidas de Navarra (+2,5 por ciento), Murcia (+2,3 por ciento), Comunidad Valenciana y Andalucía (+2,3 por ciento).

Por debajo ya de la media nacional del 2,3% les seguirán, con un avance del PIB del 2,2 por ciento, las regiones de Baleares, Cataluña y Galicia; con un alza del 2,1 por ciento las regiones de Asturias, País Vasco y La Rioja; y ya por último las CCAA de Castilla-La Mancha y Extremadura (+2 por ciento), Castilla y León (+1,8 por ciento) y Canarias (+1,6 por ciento).

En 2019 reduce la horquilla de crecimiento entre el 1,6 por ciento de Canarias y el 2,6 por ciento de la Comunidad de Madrid, que seguirá liderando entre las regiones. Según Hispalink, la desaceleración progresiva en 2018-2019 es la señal distintiva en gran número de las principales economías a escala mundial, con la excepción de Estados Unidos y Rusia. Para la Eurozona, las perspectivas de consenso apuntan a una desaceleración progresiva durante el presente año que se espera continúe, pero algo más suave, en 2019.

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