LA COMPRA SE SIGUE IMPONIENDO

A los castellano-manchegos no les gusta vivir de alquiler

En España sigue predominando la opción de la vivienda en propiedad frente al alquiler. Sin embargo, el impacto de la crisis, de los cambios fiscales a favor del régimen de arrendamiento, y de otras variables sociodemográficas contribuye a explicar el aumento de cuatro puntos del peso de los hogares que residen el alquiler desde 2007. Según un estudio elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, el porcentaje de hogares que viven de alquiler ha crecido en todas las comunidades autónomas sin excepción, con aumentos que superan los cinco puntos porcentuales en Madrid, Navarra, Baleares y Canarias.

Sin embargo, las diferencias regionales alcanzan los 17 puntos entre la autonomía con mayor porcentaje de viviendas arrendadas, Canarias (27,8 %), y la que registra la cifra más reducida, Castilla-La Mancha, junto a Extremadura, con tan sólo el 10,9 por ciento. Un aumento generalizado en el peso de la vivienda alquilada que se ha producido, según el estudio, a pesar de que el precio de la vivienda en venta es un 21 por ciento inferior al que alcanzó antes del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Mientras, los precios del alquiler de la vivienda en España (según el componente del IPC) fue en 2018 un 11 por ciento superior al de 2007, pero de tan solo el 7,8 por ciento en Castilla-La Mancha durante el mismo periodo.

Castilla-La Mancha destaca en el contexto europeo por presentar uno de los mayores porcentajes de hogares que residen en viviendas en propiedad frente a la alternativa del alquiler. Un estudio de Eurostat a partir de la Encuesta de Condiciones de Vida realizado en 2017 señala que mientras en España el porcentaje de hogares que residen en una vivienda en propiedad es del 77,1 por ciento, en el promedio de la UE y la Eurozona es del 69,3 y 66,1 por ciento, respectivamente. Un porcentaje que también supera al de las principales economías de la Unión: 51,4 por ciento en Alemania, 64,4 por ciento en Francia, 65 por ciento en Reino Unido y 72,4 por ciento en Italia.

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