El Alcaná

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Javier Ruiz

El problema de Casado y el PP

El problema de Casado y el PP es que si no ha sido capaz de encajar a su portavoz parlamentaria en el engranaje de su estructura, cómo podrá integrar y recomponer el espacio del centro derecha, ocupado por tres partidos políticos, para presentar una alternativa sólida al actual gobierno. Este es el drama que esconde la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo, mujer libre, inteligente y brillante que no ha encontrado acomodo dentro de la estrategia popular. Nombrarla portavoz fue un riesgo que asumió el propio Casado, pues cualquiera que la hubiese seguido en sus columnas periodísticas sabía de sobra que Cayetana era espíritu libre y verso suelto. Ahora se impone la máxima de la moderación, que está muy bien porque el país tampoco está para muchos debates ideológicos y bastante tiene con la confrontación que buscan los que no desean otra cosa. Pero Pablo se ha hecho una enmienda a sí mismo, volviendo al marianismo del que renegaba. Y, sin pretenderlo, le ha dado una victoria a la izquierda, que todavía se frota los ojos.

El problema de Cayetana era que su discurso atacaba frontalmente los presupuestos de lo políticamente correcto impuestos por la izquierda. Es increíble la capacidad de agitación y propaganda que tienen socialistas y comunistas, que habiendo fracasado estrepitosamente en cualquier proyecto económico que hayan querido levantar en algún país, han conseguido, sin embargo, que sus presupuestos políticos fueran aceptados sin rechistar por quienes con otros planteamientos antitéticos a los suyos, ganaron la batalla del crecimiento económico y el desarrollo. Solo cuando la izquierda clásica aceptó el principio liberal de la iniciativa privada y la libertad individual, creando así la socialdemocracia, pudo desarrollar proyectos atractivos de país como ocurrió en las naciones nórdicas o aquí mismo en España, durante buena parte del gobierno de González. Sin embargo, al final, la deuda y el déficit en los que tanto creen, terminan empobreciendo a las sociedades. Y luego tiene que volver el hermano serio liberal a poner las cosas en su sitio para reconstruir lo quebrado.

La decapitación de Cayetana supone entregar la cuchara del debate ideológico que a parte de su electorado natural de derechas interesa. Creo, sin embargo, que ha habido más choque de caracteres que otra cosa. Se habla de giro a la moderación, pero se niegan a pactar los presupuestos con el Psoe. Pues que me digan entonces cómo quieren que España reciba el dinero europeo. Por suerte o desgracia, tenemos el gobierno que ha sido votado por la ciudadanía y legítimamente constituido. Estamos en una situación límite, dificilísima, probablemente la más difícil que nos toque vivir en mucho tiempo. Y la oposición –es mi punto de vista- debe oscilar entre la crítica acerada y la colaboración leal, siempre que sea posible.

Espero que el PP encuentre el sitio y el norte de una vez por todas, porque será bueno para España, sobre todo ante un gobierno incapaz y mentiroso, del que ya hemos visto lo que da de sí. No se van a ir ni con agua hirviendo, pues como dice el refrán manchego, dónde van que más valgan. Por eso, la misión principal de Casado es acertar en la reconstrucción de un espacio político que pueda propiciar, primero la colaboración y luego, la alternativa. Si se aclara, naturalmente. Porque para contar y transmitir a los demás lo que uno es, primero debe saberlo uno mismo.

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