El Alcaná

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Javier Ruiz

Ayuso o la nueva musa de la derecha española

Vino a Toledo para ver a un hermano y acabó haciéndose fotos en el Katalino. Me cuenta Jorge Fraile, jefe de comunicación del PP en Castilla-La Mancha, que no estaba prevista la rueda de prensa de Santa Teresa, sino una visita personal y un paseo por la calle. La aparición de la cepa británica en Barajas cambió los planes de una mañana tranquila en Toledo e Isabel Díaz Ayuso compareció ante los medios para denunciar el coladero de Barajas y la falta de vacunas y test por mucho que Pedro Sánchez diga. Ahí estaba, la nueva heroína de la derecha, la Agustina de Aragón del siglo XXI, la diana preferida de la izquierda a la que llaman tonta. Tantos personajes juntos no me cabían en la acera, tras la mascarilla y sobre unas deportivas blancas. Ayuso se hizo presente y no defraudó.

Como siempre, fue mucho más interesante la charla de después que la rueda de prensa. Aunque uno, que es viejo en el oficio, graba a sangre y fuego los 'off the record'. Sorprende verla tímida, como si no hubiera roto un plato en su vida. Sus manos finas, quinceañeras, denotan la ingenuidad de quien todavía no ha descubierto la verdad de la política. Lo ha hecho a pasos agigantados, entre un mar de tiburones y rufianes que la han colocado sobre un pedestal. La han convertido en una musa de la libertad, cercada por tanto sectarismo e ideología. Cuenta que en su visita a Barcelona, la gente la aplaudía de forma espontánea por la calle. Lo que yo vi en Toledo es que la paraban un momento para hacerse un selfie con “la Ayuso”.

Parece recién salida de la facultad y lleva toda una comunidad a sus espaldas, la más rica, la más próspera, la más dinámica. Madrid ha rebasado a Barcelona en tres décadas. Mientras los catalanes han gastado sus esfuerzos y talentos en mirarse el ombligo y saber quiénes eran, los madrileños han optado por abrir la ciudad al mundo y contagiarse de mixtura. La intolerancia y el dogmatismo se abaten a las puertas del rompeolas de Madrid. Los guerracivilistas de uno y otro lado buscan símiles del no pasarán y demás mamandurrias. Y es todo mucho más fácil y sencillo. O confías en el individuo y le das libertad o le llenas la cabeza de pajaritos y soflamas. Lo primero trae cuenta para el desarrollo y el progreso; lo segundo, para el tribalismo y la caverna.

Ayuso pasó por Santa Teresa como la nueva Virgen de Murillo. Jiménez Losantos, que es el verdadero agitprop de la derecha española, le dio ese título a Arrimadas, pero le salió rana. Ahora Ayuso encandila a los suyos y los de Vox, que la votarían con los ojos cerrados antes que a cualquier candidato suyo. La vida la ha puesto en un lugar inesperado y la observa con ojos despiertos e inteligentes. De tonta no tiene un pelo. Hace de la familiaridad, el trato e incluso el colegueo su mejor arma. Todavía está en la fase de aceptación de saber lo que realmente significa y simboliza. Un amigo mío ligón dice que tiene mucho peligro porque va de mosquita muerta. Sus enemigos aseguran que le viene grande el cargo, pero lleva aguantando casi dos años. Podría ser la única candidata de las derechas que las uniera en la guerra civil que andan metidas. Ayuso tronó en Santa Teresa. Y un bombazo de los franceses pareció caer a sus pies. Trabaja hasta los sábados por la mañana.

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