El Alcaná

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Javier Ruiz

El virus pasa factura

Las elecciones en Galicia y País Vasco demuestran que el virus ha pasado factura a la coalición gobernante en España. El PSOE se estanca y Podemos se despeña entre las brumas lejanas de Galapagar, de las que solo sobresalen picoletos vigilando la dacha. Los dos partidos que mandaban en ambas comunidades se fortalecen. Feijóo le muestra el camino a Pablo Casado, que se la envaina con Iturgáiz y Ciudadanos, y el nacionalismo coge vuelo en Euskadi justo cuando existe un tanto por ciento de la población muy pequeño partidario de la independencia. La moderación tiene rédito y en Cataluña, que no saben ya ni cómo se llaman, no se lo creen.

Pedro debe andar atónito al contemplar cómo sus sanchinas semanales no han dado el rédito esperado. El votante de izquierdas ha castigado la mentira y manipulación de las cifras y estrategias durante la pandemia y se ha refugiado en valores seguros como son los nacionalismos radicales, que nunca tienen nada que perder. A los jóvenes del País Vasco habrá que contarles algún día quién fue ETA de verdad y lo que supuso. Lo de Podemos ha sido de traca, casi tanto como lo fue aquí en Castilla-La Mancha. De marcar la pauta y el rumbo de la política a desaparecer como por ensalmo o encantamiento. Pero la culpa no es de Pablo Iglesias, por Dios. Son los errejonistas que se hicieron fuertes en las dos comunidades los que lo echaron todo a perder. Pablenin bastante tiene con salvar jóvenes muchachas del oprobio de tarjetas SIM. Sin coherencia, sin principios, sin valores. Con coche oficial, chalete en la periferia y una guardia pretoriana que ya hubiera querido cualquier amenazado por ETA. Nunca un político en España tuvo tanta protección. Así no hay quien haga revolución alguna.

Casado deberá aprender ahora de lo que ha pasado y del viejo principio democristiano de que el poder desgasta sobre todo a quien no lo tiene. Feijóo fue un pusilánime cuando rehuyó presentarse a la sucesión de Rajoy, pero sin embargo su electorado se lo ha agradecido ahora con creces. Es el referente del centro derecha español, junto a otro sorayista como Juanma Moreno. Al final, el bolso de la niña que dejó sobre el escaño tenía doble fondo. La tarea fundamental que debe acometer Casado, si quiere ser creíble desde ahora, es una reconstrucción de su espectro político. Separados no van a ninguna parte y una suma de factores, como en Euskadi, no es garantía de nada. Ciudadanos es una incógnita a punto de desaparecer si Arrimadas no vuelve del paritorio y Vox seguirá beneficiando a Sánchez, que para eso lo creó de la nada.

El panorama político se esclarece y enturbia al mismo tiempo. La tendencia está clara y no va a favor del Gobierno. Los protagonistas se enrocarán y veremos más fuegos artificiales y cloacas superstars. Podemos desaparece al tiempo que Pablo Iglesias se encumbra. Ya lo hemos escrito muchas veces. El comunismo bien entendido empieza con la distribución de la riqueza para uno mismo y acaba con la ruina para el resto.

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