El Comentario

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Valle Arcos Romero

La cobardía, el peor sueño de Sánchez

Valle Arcos Valle Arcos

Pedro Sánchez Pérez-Castrejón nos demuestra una y otra vez, en cada una de sus citas con los contribuyentes, que mentir es gratis y hasta ahora electoralmente impermeable, que es lo que interesa.

Perder el miedo a la “trola”  es un arte, que difícilmente otro que no fuera Sánchez alcanzaría. Utilizar para ello con suavidad, la modulación de la voz, suscita que quien les habla, es un buen chico y está dispuesto y  tremendamente interesado, en solucionar el daño que la Covid  está dejando a su paso por nuestro país.

¡Vamos a los toros! Parecía decirnos Sánchez en julio: ¡Hay que salir a la calle,  hay que disfrutar de la nueva normalidad recuperada,  hay que ser conscientes que el estado hoy,  está mucho mejor pertrechado para luchar contra la Covid en todos los rebrotes que puedan darse".

Venimos de los toros… y  en agosto Sánchez cambiaba de tercio con un mensaje desolador: “La evolución global de la curva de la propagación de la covid es preocupante, para el gobierno de España lo es, en palabras del doctor Simón a finales de la semana pasada, nos dijo que las cosas no van bien y en palabras del doctor Simón, nos avanzó que si seguimos dejando que la transmisión siga, acabaremos  teniendo más infectados, mas ingresados y más fallecimientos”.

Tenemos un Presidente tan abnegado y preocupado, que habla en palabras del doctor Simón y no de sus propias palabra como Presidente del Gobierno, y llegados a este punto, no le duelen prendas de pasar el testigo y la responsabilidad a las autonomías, para que sean sus Presidentes quienes saquen las castañas del fuego que puedan, sin necesidad de recurrir al gobierno central y sus super-poderes. Y no solo eso, sino que faculta a los líderes autonómicos a que sean ellos los que soliciten la declaración del estado de alarma si lo necesitan.

A más a más, la oferta del Sánchez no termina aquí sino que pone a disposición de las autonomías también 2.000 militares “rastreadores” para frenar los contagios.

Lo cierto es que España es el primer estado europeo que supera los 400.000 contagios desde el inicio de la pandemia. Todo apunta a que Sánchez, al contrario que el pasado verano, este año ha debido soñar con los presidentes autonómicos como “monosabios” (siguiendo el arte de cúchares), y en consecuencia como receptores de la responsabilidad de una pandemia que corresponde al Presidente de la nación y su equipo. La huida de un escenario cuyas víctimas se multiplican con rapidez es lo único que debería quitarle el sueño a Sánchez.

Un país dirigido por un líder tramposo, impostor, inconmovible y pusilánime, que a la primera de cambio quiere soltar “el paquete” y echar a correr, es un país abocado al desastre una vez más. Y mientras las urnas no lo remedien, y Pedro Sánchez continúe tirando la pelota a otros tejados, los españoles seguiremos sufriendo  por la pandemia descontrolada, por la educación de nuestros hijos desbocada y la economía y el empleo dejando a su paso cada vez más españoles empobrecidos y desamparados.

Y  me pregunto ¿en qué momento se agotará el crédito político de Sánchez?    ¿En qué momento aquellos que le sostienen como Presidente mostrarán un poco de sensibilidad con lo que está ocurriendo y se dejan de cuitas nacionalistas para volver a la auténtica normalidad? Como diría el Presidente del Estado español, ahí se lo dejo.

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